Peggy Sue

El lunes fue uno de esos días en los que ni a Tiere ni a mi nos apetecía cocinar. Nos liamos la manta a la cabeza, nos saltamos “la dieta” y nos fuimos a cenar al Peggy Sue del Ensanche de Vallecas.
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Cuando llegamos había un par de mesas con los postres (Ñam Ñam Ñam) y otra con un grupo de chicos que acababan de llegar y estaban pidiendo.

Como fue un plan inesperado no andábamos con antojos y nos costó un poco elegir que comer. Mientras nos trajeron las bebidas: Cocacola Zero Sin Cafeína sin hielo ni limón, por favor. Zero por el azúcar, Sin Cafeína porque sino no hay quien me duerma, sin hielo porque si bebo cosas frías en invierno enseguida me pongo mala y sin limón porque no me gusta el sabor que le deja a la bebida. Todo un arte servirme una Cocacola… Jajaja…

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Lo bueno de este sitio es que puedes hacerte la hamburguesa a tu gusto eligiendo los ingredientes que quieras.
Para compartir elegimos unos palitos de pollo que venían con salsa de mostaza y miel.

Tiere elegió hamburguesa de ternera con lechuga, cebolla frita, queso cheedar y bacon. Y yo hamburguesa de ternera con cebolla cruda (morada, muy rica), bacon y queso cheedar.

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Lo malo de Peggy Sue es que tardan bastante en traer la comida, pero tiene algo genial para que te entretengas mientras. En las paredes, al dado de cada mesa, hay una máquina de discos. Puedes seleccionar la música que quieres que suene en el hilo musical y le estuvimos dando un repaso a todas las canciones que conocíamos.

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Otra de las cosas buenas son las salsas. Tienen una que en el bote pone que la receta es exclusiva para Peegy Sue: salsa picante (que no pica mucho) y barbacoa. Las probamos las dos con los palitos y la verdad es que están muy buenas.

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Y por fin el postre. Ya os he contado en otros post que soy súper postrera, que tengo estómago de postre y no me suelo resistir a probarlos en cada sitio al que voy. Cuando empecé a salir con Tiere, él no era mucho de pedir postre, pero la fuerza de la costumbre ha hecho que ahora también lo pida siempre y solemos probar alguno más. La mayoría de las veces él sólo lo prueba y termino comiéndome yo casi los dos postres enteros, pero bueno, a mi no me importa…jajaja…
Aquí también hay tarta de queso así que la pedimos los dos y la verdad es que está buenísima.

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Y todo esto por el “módico” precio de 36,75€. Casi 20€ por cabeza, que nos copensó porque ninguno de los dos nos queríamos meter en la cocina a hacer la cena. Y de vez en cuando no está mal.

Balance: recomendable para de vez en cuando.

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