Mercado de San Ildefonso (Boqueat y Jamón Ibérico) y Taberna de los Austrias

El viernes nos surgió un plan inesperado a Tiere y a mi que, a priori, no me habría planteado nunca… Fuimos al centro con mis suegris, a sitios a los que ya había ido antes con amigos y que nunca habría pensado llevar a Macafalda y Místico.
Llevaban toda la semana de vacaciones fuera de Madrid, vinieron el jueves y se les vino la casa encima cuando el viernes no tenían nada “divertido” que hacer.
Fuimos a por ellos a casa. Nada más montarnos en el coche sonó una canción de Vinila Von Bismark que nos tiene locos a Tiere y a mi: Pena, Penita, Pena!”. Una versión muy buena de la mítica canción de la película que protagonizaba Lola Flores. Inesperadamente se ha convertido en la canción asociada a esa tarde-noche.
Fuimos para el centro, poco convencidos por si nos quedábamos atrapados entre procesiones, pero al final no tuvimos ningún problema.
Como por el centro es prácticamente imposible aparcar, normalmente dejamos el coche en el Parking de Tudescos y el viernes no fue diferente.
Teníamos varias opciones para pasar la tarde-noche, pero al final decidimos hacer la primera parada en el Mercado de San Ildefonso, pensando en ver si habría algún sitio para nosotros en alguna de las dos fantásticas terrazas.

Pero cuando llegamos estaba todo lleno, así que subimos a la segunda planta y había una mesita libre para nosotros…
Dejamos a Macafalda y Místico descubriendo cada rincón del mercado y Tiere y yo nos fuimos a por las bebidas. Dos cervezas normales, una cerveza con limón y un Trina de naranja por 11,50€. Les llevamos las bebidas a la mesa y nos bajamos a la primera planta a por algo de comer. El día que estuve con La Rubia en Enero, nos comimos unas croquetas y fui directamente al mismo puesto. Pero para mi sorpresa, no estaba “La Croqueterie”, sino un nuevo puesto que andaba yo ya tiempo con ganas de probar: “Boqueat”. Dos “streetbox” de 6 croquetas con sus 6 salsas por 14,40€. Y como nos parecía poco nos acercamos a “Jamón Iberico. Arturo Sanchez” a por una ración de jamón y pan con tomate (que no os puedo decir precio porque a ese puesto fue Tiere, no recuerda cuánto pagó y tiró el ticket…). La cerveza fresquita y rica como siempre, el jamón con pan con tomate espectacular y las croquetas increíbles… Ya os he dicho que no me gustan mucho las croquetas, pero éstas… Probamos las croquetas de setas (con salsa ali-oli de miel y especias), las de jamón (con salsa de setas) y las de chipirón (con mahonesa de algas). Estoy deseando ir un día al local de la C/Víctor Hugo para probar todas sus croquetas con todas sus salsas y prometo que, en cuanto lo haga, escribiré un post y os contaré muchas cosas más de este sitio tan molón.
Os dejo fotos del local, la bebida y lo que comimos.

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Había bastante ruido, la verdad, y Macafalda y Místico estaban bastante incómodos, así que decidimos irnos y elegir un sitio donde cenar. Tiere y yo pensamos que la “Taberna de los Austrias” era un buen sitio. Fuimos caminando, así que tardamos como media hora en llegar, y eso que no había mucha gente. Bajamos por Fuencarral y Montera hasta llegar a Sol, giramos hacia la derecha para llegar a la Plaza Mayor y atravesarla de punta a punta para llegar, en un par de calles más, a nuestro destino.

Hacía una noche estupenda así que nos quedamos en la terraza. Madrid estaba vacío y había un silencio inusual en sus calles. Justo antes del postre me tuve que poner el abrigo, pero porque ya se estaba empezando a cerrar la noche.

Para beber: dos cervezas con limón, una normal y otro Trina. Como Tiere y yo ya habíamos estado en otras ocasiones les dijimos a los suegris lo que cenar. Un par de tablas de pinchos. Si nos quedábamos con algo de hambre pedir alguna ración o postre, que también son contundentes. Al final elegimos dos tablas de 6 pinchos y postres. El camarero nos dijo que pensaba que era mucha comida para los cuatro, pero somos de buen comer y no sobró ni una pizquita. Repetimos algunas tostas, pero entre ellas estaban: solomillo con brie, jamón con tomate, rollito de bacón y champiñón, tortilla rellena, atún con pimientos del padrón, etc.

 

Y de postre, que no puede faltar… Tarta de chocolate para Místico, tarta de queso para Macafalda, tarta de yogur para Tiere y milhojas de dulce de leche para mi… Ñam Ñam Ñam… El momento postre fue muy divertido porque, a pesar de que el camarero les dijo que tarta era cada cual, ellos estuvieron cambiándoselas hasta que se las terminaron, pensando que ninguna de las dos eran ni de queso ni de yogur… Pero todo eran cosas suyas,que una sabía a yogur y la otra a queso y el camarero las puso y las nombró correctamente… Cosas de madre e hijo…

Lo único malo de este sitio es que no se puede pagar con tarjeta y tuvimos que rascar un poco los monederos para pagar los 71,39 que nos costó la cena.

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