Los abrazos que curan

Me encanta dar besos. Siempre digo aquello de que son gratis y no se gastan… Pero lo que más me gusta en el mundo son los abrazos

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Y hay muchos tipos de abrazos y tienen un montón de nombres. Nunca pensé que legara a leer tantas cosas de los abrazos… Y mira, aquí estoy escribiendo el post después de haber leído un montón de páginas que los clasifican, los nombran, los recomiendan, les dan su utilidad,…

Pero yo no quería ponerme tan práctica, la verdad, así que solamente os voy a hablar de mis favoritos: los brazos que curan (que conste que esta es clasificación propia). Seguramente habréis dado alguno y os habrán dado otros tantos… Son diferentes si los das o te los dan… Voy a explicarme  mejor…

Cuando das una abrazo que cura te sale de dentro y así como de manera muy natural. Es el abrazo de intentar consolar a alguien, de decirle que no pasa nada, que todo irá bien y que estás ahí para lo que necesite. Es un abrazo que das con fuerza, apretando bien a la otra persona que sabes que necesita sentirse segura entre tus brazos, dejando que apoye su cabeza en tu hombro. El último de estos abrazos que me salió de dentro se lo dí a casi una desconocida, pero le vino tan bien…

Cuando te dan un abrazo de los que curan Te sientes bien… Apoyado, comprendido, feliz, seguro, protegido… Sabes que todo va a ir bien y que la otra persona va a estar ahí… Son de esos que duran hasta que te reconfortanTe aprietan contra el pecho y sabes que no pasa nada, que la vida sigue y que vas a poder con todo.

Tiere me da de estos abrazos bastante a menudo (más de lo que me gustaría, no porque me los de sino porque los necesito como respirar), sobre todo cuando he tenido un día duro y ya está en casa cuando yo llego. No puedo evitar que mis emociones se reflejen en mi cara: enfadada, preocupada, feliz, sorprendida, alegre…. Todo, absolutamente todo, ses refleja en mi rostro como si fuera un libro abierto… Tiere me mira y sabe que necesito uno de estos abrazos que curan…

A parte de Tiere hay otras dos personas que me dan estos tipos de abrazos de una manera excepcional. Una es Papá Pato, que entró en vi vida como un elefante en una cacharrería, poniéndolo todo “patas arriba” y haciendo que me replanteara las cosas para que todo funcionara mejor. Y la otra es Cucuruchito, que me enseñó la importancia de los abrazos y su poder por encima de todas las cosas del mundo.

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