Esmaltado permanente, ventajas y desventajas

uñas

Ha llegado la Navidad y en esta época nos gusta estar mucho más estupendas que nunca.

Siempre me ha gustado llevar las uñas pintadas de colorines pero me ha resultado complicado llevar los esmaltes decentes porque no tengo mucha maña con el pincelito y teniendo en cuenta que ando todo el día con las cajas, las perchas y el dinerito se me estropeaban muy rápido y tenía que andar todo el tiempo quitando y poniendo esmaltes y capas protectoras. A pesar de mi insistencia nunca llevaba las uñas bien más de un par de días, porque siempre se me descascarillaba o desgastaban con el roce. Y la verdad es que si no usas productos de calidad y una buena base vitaminada (la de Mercadona es la mejor que he encontrado de la gama media) se estropea mucho la uña.
Hace ya tiempo que existe en el mercado el esmaltado semipermanente pero yo empecé a probarlo hace un par de años, cuando ya era mucho más sencillo encontrarse puestecitos con este tipo de esmaltado en casi todos los centros comerciales. La verdad es que me parece uno de los mejores inventos que hay para las que trabajamos con las manos y se nos estropean rápidamente los esmaltes normales.
Tiene, a mi parecer, tres cosas malas:
– La primera es que si te crecen las uñas muy rápido se nota bastante y te lo tienes que quitar y volver a poner cada dos o tres semanas, sobre todo si te gustan las uñas de colorines como a mi. Si te gusta llevar la manicura francesa se nota mucho menos el crecimiento natural de la una. Incluso he probado a hacer la base transparente y el filo en blanco (que también queda muy bonito) y sólo lo tienes que ir cuidando con esmalte de brillo normal hasta que puedas volver.
– La segunda es que no puedo hacérmelo más de 3 veces seguidas porque me debilita mucho la uña. A pesar de que no la liman, los productos deben ser bastante agresivos para aguantar tanto trote. Cuando llevo ya tres veces se empiezan a abrir capas en mis uñas y a ponerse blanditas tardan algo de tiempo en recuperar. Ya he aprendido y me lo hago en ocasiones especiales o no más de tres veces seguidas.
– La tercera es que cuando lo quieres quitar tienes que ir al sitio donde te lo han hecho si quieres que sea rápido o comprar el líquido especial, porque con la acetona que usamos normal en casa se quita fatal y tienes que montarte el chiringuito de esmalte, algodón, papel de plata de la cocina y llevar las manos durante un rato como si fueras un marciano para que se ablande el esmalte y poder quitarlo con un poco menos de dificultad.
Bueno, por último, yo para esta vez he elegido rosa fucsia… Que pega con todos mis outfit que tengo pensados para las fechas señaladas.

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