El cuadro más bonito del mundo

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Aprovechando que Tiere ha tenido unos días libres en el trabajo, que he librado dos días juntos y que le han dado las vacaciones del cole a mi sobrina (vamos, que se han alineado los astros) nos la hemos traído a casa a pasar el día y a dormir.
Pingüinito tiene 4 años y hay que tenerla entretenida todo el tiempo porque es culillo de mal asiento.
Estuve googleleando manualidades para hacer con niños pero ninguna me parecía bien. Llamarme sobre protectora si queréis, pero en casi todas había que usar tijeras o pegamento o cosas que se me iban a esparcir por el salón sin remedio y me iba a costar limpiar un millón de años (como por ejemplo la purpurina).
Así que decidí hacer un dibujo en cartulina con pintura de dedos, que se de buena tinta que Pingüinito no se puede resistir a mancharse las manos con pintura y esturrerar.
Casualmente, aunque muchas veces pienso que las casualidades no existen, por la mañana nos pasamos por un Lidl a comprar unas cosas que necesitábamos y allí estaba, como esperándonos, un lienzo en blanco. El lienzo se vino para casa para hacer el cuadro ahí en lugar de en cartulina.
La verdad es que fue un acierto, porque se seca rapidísimo, no se ha arrugado (como hubiera hecho la cartulina con la humedad de la pintura) y ahora mismo lo tengo colgado en el salón.
Como estamos en Navidad lo más fácil era hacer un árbol con nuestras manos. Las de abajo son de Tiere, las de en medio las mías y las de arriba del todo (esas que están puestas de una forma algo desordenada) son de Pingüinito. La estrella la dibujó Tiere y la rellenó Pingüinito y las bolitas de colores y las cintas las hicimos entre los tres.
La verdad es que pasamos una tarde estupenda entre risas y manos manchadas de pintura. Lo peor de la tarde…quitarle la pintura de las manos a Pingüinito en un lavabo de adultos sin un taburete a mano para subirse. No podíamos acordarnos de todo…   😉

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