Día 9. Triacastela – Sarria (en coche)

Esta noche ha llovido como si se fuera acabar el mundo. Entre eso y los ronquidos y quejidos de los peregrinos he dormido fatal. Aunque la lluvia me ha relajado bastante…

Hoy nos hemos quedado con las mochilas de mis padres y, no, no es trampa. Porque esta mañana  seguía lloviendo y el barro sería considerable. Hoy les hemos dado un respiro a sus espaldas y a nosotros no nos ha costado nada echar los trastos al coche.

Nos hemos levantado con ellos y hemos desayunado juntos, luego un poco de charla en la cama y nos hemos puesto en marcha. Ducha, llevar los trastos al coche… Pero era tan temprano que nos hemos quedado un ratito más en el Albergue. Tiere ha visto un capítulo de Dexter, yo he leído un poco, hemos tomado café, hemos hablado un rato con los hospitaleros, me he puesto la crema y el hielo en las rodillas…

A las 10 nos hemos puesto en camino… Y hacia sol!!! No un sol espléndido pero se dejaba entrever por las nubes, a pesar del frío “glacial” (7°C).

Sarria está muy cerca y no hemos tardado casi nada, en coche, claro. Al llegar no sabíamos que hacer porque se nos olvidó preguntarle el nombre del Albergue a mi padre… Tras un cruce lento de “wasaps” nos ha dicho que hoy dormíamos en el Albergue Mayor, en la Rúa Mayor 64, sin desviarse del Camino.

Hemos llegado casi a las 11, entre unas cosas y otras, y estaban terminado de limpiar. Nos han registrado rapidísimo y nuestra habitación es la que está abajo, al lado del baño y la cocina.

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Y este Albergue tiene toallas de verdad!!! Nada de secarse con las de microfibra de Decatlon, que al final ni secan ni nada, sólo arrastran el agua…

Dos de los detalles que más me han gustado del Albergue son la mesa de registro y un mapa que preside el salón.

En el mapa hay marcados sitios tan lejanos como Nueva Zelanda, Australia, Taiwan, Corea, EEUU, Paraguay, Argentina…

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La mesa de la entrada… Me ha recordado sin remedio a mi abuela… Es el pie de una máquina de coser de la marca Singer, como la que ella tenía en el salón… Me ha dicho la hospitalera que la tenía su tío en el pajar y que cuando la vio se le partió el alma, recuperó lo que pudo y pensó que sería muy bonito tenerla en el Albergue. Así que ahí está, en la entrada, es lo primero que ves al llegar y seguro que a mucha gente le traerá tan bonitos recuerdos como a mi…

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Hemos esperado a que llegaran mis padres, algo mojados por la lluvia pero muy frescos. La etapa de hoy era una de las menos complicadas. Mientras se duchaban Tiere ha estado trabajando y yo haciendo los broches para el bautizo de Garbancita.

Cuando ya estaban listos nos hemos ido a dar un paseo por la zona alta de Sarria, siguiendo las flechas amarillas de los peregrinos.

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De vuelta del paseo en dirección al Albergue hemos comido en el Mesón O Tapas. Y esta vez no hemos acertado… Culpa nuestra por no haber preguntado a las hospitaleras… Os cuento… Ya de primeras el camarero era un borde, muy seco y con cara de pocos amigos… Un señor que debe llevar muchos años dedicándose a la hostelería y estará ya hasta las narices de los peregrinos, pero da la casualidad de que a todo el mundo nos gusta que nos traten bien… Y hoy no ha sido así… Después la comida, que tampoco ha sido una maravilla… Lo único mejor el caldo gallego que tomaron mis padres (ya veremos si era tan bueno si repiten en otro restaurante hasta que acabemos), la Tarta de Santiago del postre (prefabricada, pero estaba buena) y el pan.
Yo pedí calamares de primero y merluza de segundo. Los calamares eran congelados y de los malos, de los de la masa gorda para que parezca que son grandes y además poca cantidad. Creo que de la merluza no me he llegado a comer ni la mitad. Seca, sequísima. Y a palo seco, sin ajo ni perejil ni un chorrito de aceite ni sal. Como cuando estas enfermo.
Tiere ha comido macarrones de primero y costillas de segundo. Los macarrones insípidos y sin casi sustancia, con lo fácil que es hacer un poco de pasta en condiciones… y las costillas estaban hechas a cascoporro, sin cortar en condiciones…
El lacón de mi padre ha pasado sin pena ni gloria… Y mi madre tomó de segundo merluza y apenas la comió…
Conclusión: NO ir al Mesón O Tapas NUNCA MAS. Si al menos la comida fuera espectacular perdonas un poco el trato. Pero en este caso un 0 como un castillo.

Sin embargo, nos quedamos con ganas de tomar café y encontramos un sitio de esos que te sacan una sonrisa… El sitio se llama “A Travesía Dos Soños”. Es un bar muy chiquito, con terraza fuera. Pero hemos entrado y hemos descubierto que también había terraza en la parte interior… Y daba el sol…

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Y a parte de estar agustísimo en la terraza interior el Café y la galletita que nos han puesto para acompañarlo también estaban riquísimos.

No se muy bien porqué pero hoy he necesitado siesta Estaba agotada… Y me dolían un poco las rodillitas, así que me ha venido genial.

Después de la siesta hemos dado otro paseo, esta vez por la parte baja del Albergue, por la zona del río.
Lo que más me ha gustado es este muro… Arte urbano en toda regla…

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Luego la cena y a dormir temprano que mañana hay que volver a madrugar para ir a Portomarín!!!

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