Día 5. Etapa 4. Foncebadón – Ponferrada.

Hoy me levanté con mis padres a las 6:10 pero yo no tenía prisa por recoger. He desayunando con ellos en el albergue zumo, café y tostada. Ellos se han marchado, pero yo me he tenido que quedar… Con una sensación de vacío en el estómago, también rabia y algo de frustraciónTendría que haber emprendido camino con ellos, pero el dolor no me deja… Ellos están haciendo el Camino para acompañarme y soy yo la que no lo voy a terminar… Al menos este año…

He hecho tiempo en el Albergue de Ángel y Barbara hasta que me han bajado a Ponferrada a buscar el Albergue en el que nos quedábamos hoy y un médico… Tienen que mirarme las rodillas

He pasado gran parte de la mañana hablando con Bárbara y Ángel, los Hospitaleros del Albergue. Les hice un cartel nuevo con los precios de las bebidas y los nombres en español y en inglés. Les ayudé con un mail en inglés y les enseñé a usar el traductor de Google para saber qué dice un mail en inglés y para poder contestarlo. Soy consciente de que no es el mejor traductor que hay en Internet, pero se adapta a sus necesidades más que de sobra.

He recogido todos mis trastos, he dejado la mochila en un sitio que no molestara y he ido a sentarme a una esquinita del salón, donde creo que tampoco he molestado… Mientras estaba allí han limpiado todo el Albergue… Se dan unas palizas toledanas para dejarlo todo a punto para los nuevos peregrinos que se alojan allí cada día…

La verdad es que el Albergue “La Cruz de Fierro” tiene un jardín precioso, pero hacia un frío que pelaba… 4°C a las 7:30 cuando estuve hablando por teléfono con Tiere (en casa 12°)… Y eso que estamos en Mayo…

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Es raro estar en un Albergue sin Peregrinos y sin movimiento… También es sobrecogedor… En unas horas estará lleno de Peregrinos, de mochilas, de vidas que se cruzan, de historias pasadas, de deseos y esperanzas… Pero en ese momento sólo había silencio…

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Pasadas las 9 me llamó mi padre, que sólo tuvieron que andar kilómetro y medio para llegar a La Cruz de Hierro para dejar la piedra… En esa cruz se deja una piedra que traes de casa, que simbolizan “tus pecados”, tus pesares, cosas que quieres dejar atrás… Mi padre dejó una piedra que le regaló Gatito para la ocasión… Yo no he dejado la mía, la que cogí en el viaje al venir. No se la he dado…

Cuando vuelva a hacer el camino, lo haré bien… Traeré una piedra de casa, de Madrid o donde viva cuando lo retome, y la dejaré yo misma. Mis pesares se vuelven conmigo para casa, aunque no son tan grandes como cuando llegué…

En Ponferrada nos alojamos en el Albergue Guiana. Es limpio, espacioso, minimalista, con baño y ducha en la habitación… Si no fuera porque las habitaciones son de 6 camas divididas en tres literas diría que es un hotelazo… También tienen lavandería, un Parking interior para Bicigrinos, un hall muy chulo con sofás y televisión, cafetería con cocina y mesas enormes y una sala con un futbolín

Cuando han llegado mis padres hemos comido en un restaurante que hay como a 100 metros del Albergue en dirección al Castillos de Los Templarios. No hay fotos de la comida porque estaba demasiado ocupada en que mis padres me contaran que tal les había ido la etapa…

Cuando terminamos de comer mi padre se ha quedado en la lavandería y mi madre y yo nos hemos ido en busca del hospital para que me miraran las rodillas. Lo peor ha sido llegar hasta allí y eso que tan sólo está a unos 200 metros… Es el Hospital de la Reina… Es un hospital de Peregrinos… Atienden las enfermedades producidas por el hecho de caminar: ampollas, torceduras, tendinitis… Y allá que nos fuimos a que me echaran un vistazo… Diagnóstico: Tendinitis Rotuliana Bilateral. Tratamiento: Reposo, frío y crema antiinflamatoria. Conclusión: NO puedo seguir con el camino…

Hemos vuelto al Albergue y hemos terminado con la lavadora y la secadora mientras mi padre iba a la farmacia y a comprar la cena.

De camino he decidido que voy a quedarme aquí hasta que venga Tiere el viernes en coche. Y ya decidiremos si seguimos como coche de apoyo o volvemos a Madrid.

También hemos vaciado las mochilas de mis padres para ver qué no habían usado en estos días y me lo he quedado.

Todo el mundo me dice que lo primero es la salud, que Santiago seguirá ahí cuando yo pueda volver… Pero es muy frustrante no acabar algo que has empezado con tanta ilusión… Y además una ilusión compartida…

Me voy a la cama baja de ánimos y con un montón de sentimientos encontrados

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