Día 1. Madrid – León

Levantarse a las 7 de la mañana, aunque sea para ir de viaje, no gusta… Cuando ha sonado el despertador me he hecho un poco la remolona, así que entre eso y que hemos tenido que echar gasolina hemos llegado media hora tarde

Durante el viaje hemos tenido toda la climatología posible: lluvia, niebla, sol, aire… Creo que solo nos han faltado los tornados y los huracanes, cruzaremos los dedos para que no surjan a lo largo de estas dos semanas.

El viaje ha empezado leyendo el capítulo extra del Universo Silvia. Ya terminé los dos libros y La Rubia me ha recordado esta mañana que lo tenía que leer, que me iba a encantar… Y ha sido cierto…

Hemos parado a desayunar a medio camino y por fin me he acordado de coger mi piedra para dejarla en la Cruz del Fierro, entre Foncebadón y Ponferrada. La intención era traermela de Madrid, pero mi mala memoria no me lo ha permitido…

He disfrutado mucho del viaje, sobre todo del paisaje… Está todo muy verde, las lluvias de los últimos días han colaborado para que todos los colores sean mucho más intensos. Y las cunetas están plagadas de amapolas y florecillas blancas y amarillas. No se que me pasa con las amapolas, pero es obsesión pura y dura…

Acabo de decidir, mientras escribía las líneas de arriba que voy a intentar hacer una entrada por día… Y la que voy a escribir en el mismo día, aunque luego la retoque y la ponga bonita en casa. Pero no os preocupéis, no voy a llenar semanas completas con entradas sobre el Camino… Las publicaré poco a poco, quizás una a la semana, para que no se os haga pesado… Pero tendréis que esperar muchas semanas hasta que lleguemos a Santiago… Jajaja…

Me duele la espalda. Supongo que serán las horas de coche, que no estoy acostumbrada a estar sentada tanto tiempo.

Y estoy segura de que voy a echar de menos mi cama y sobre todo mi almohada, soy de las que me llevo la almohada a todos los viajes, pero a este no he podido traermela. Estad seguros de que si lleváramos “coche de apoyo” la habría traído.

Y estoy nerviosa. No soy capaz de quitarme de encima esta sensación… Un nudo en la boca del estómago permanentemente.

Y no quiero que Tiere se vaya… Me da pena que no puede hacer el camino completo con nosotros, aunque venga el sábado que viene le voy a echar de menos… Si, lo sé, son sólo 7 días… Pero ya me he acostumbrado a dormir con él, a esa sensación de seguridad cuando acaba el día, me abraza al acostarnos y se que todo va bien.

Cuando hemos llegado a León había 16°C, 8 más que en Madrid cuando hemos salido de Madrid.

Aquí nos alojamos en unos apartamentos universitarios que están muy bien. Residencial Emilio Hurtado. Reservamos un apartamento de tres habitaciones, con baño, salón y cocina. Está limpio y las camas son pequeñas pero cómodas. Además de la cama tiene un armario enorme y una mesa y una silla, perfecto para estudiantes. Está un poco alejado del centro, pero en algo más de media hora puedes llegar caminando a la Catedral.

Hemos dejado todos los trastos y nos hemos ido a conocer el centro de la ciudad. Al final hemos tenido que dejar el coche en un Parking, porque era imposible encontrar aparcamiento en la calle. Y gran sorpresa nos hemos dado cuando hemos salido del Parking y nos hemos encontrado con un mercadillo.

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Hemos caminado hacia la Catedral, buscando una tienda de souvenirs donde comprar nuestras conchas de peregrinos y buscando la oficina de turismo, donde nos han puesto el primer sello de la credencial y nos han explicado que ver en León.

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También hemos visto la primer flecha amarilla y me ha hecho tanta ilusión que les obligué a hacer una foto pies…

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Hemos buscado un sitio para comer de menú y hemos acabado en un restaurante en una especie de entreplanta cerca de la C/Independencia. Nada reseñable de la comida, la verdad, menú normal y corriente. Lo más divertido de todo es que en la parte de atrás del restaurante había como una especie de locutorio con ordenadores y una copistería… Muy universitario todo…

Hemos vuelto a la residencia para que Tiere durmiera un poco antes de volver a Madrid y mis padres se han ido a buscar el principio del camino para mañana… Al final nos hemos dormidos los dos, pero nos ha despertado la musica alta de un coche… Un coche que ha venido a ver el béisbol… Esta mañana ya estaban jugando cuando llegamos, no pensé que estuvieran también toda la tarde…

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Cuando nos hemos despertado hemos ido a Mercadona a comprar cena… Hoy ha tocado bocadillo de lomo con queso y tomate…

Y al final Tiere tuvo que irse… Y se me hizo un nudo en la boca del estomago… Y las lágrimas se asomaron a ver que tarde se había quedado… Pero no terminaron de salir… Es una sensación rara… Llevamos viviendo juntos más de año y medio y si no dormimos juntos me siento rara…

Hemos pasado el resto de la tarde viendo CSI en la tele y descansando… Por fin, después de tanto preparativo, mañana empezamos la ruta de verdad… Día 2. Etapa 1. León – San Martín del Camino.

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