Fin de las “vacaciones blogueras”

He estado de “vacaciones blogueras” algunos meses, pero no penséis que todo el tiempo han sido vacaciones… A principios de Agosto, os dije en Facebook que iba a dejar de publicar entradas para descansar pero que seguiría publicando cosas chulas por esa vía.

Tenía pensado usar ese tiempo de descanso para escribir entradas de las vacaciones, porque estuvimos en un montón de sitios chulos y adelantar otras entradas de cosas que me parecían interesantes. Pero realmente también necesitaba vacaciones del blog y descansar y disfrutar de las tardes con Tiere y con Gatito y Garbancita. O las cañas o lo que fuera…

Así que dejé de escribir entradas pero seguí publicando en Facebook hasta el 14 de Agosto, el día antes de incorporarme al trabajo… Me dijeron que tenía una cosa muy importante en Septiembre y me dediqué en cuerpo y alma a ello. Si, yo soy así, lo doy todo, al 200% si llego…

El plan era terminar esa cosa super importante del trabajo y ponerme con el blog. Retomar las publicaciones en Facebook, las entradas y todo… Pero no…

El 10 de Septiembre me encontraba muy mal. Un dolor muy fuerte en la parte baja izquierda de la espalda y fiebre. Le dije a Tiere que me llevara al hospital y para que yo tome esa decisión…

Los siguientes 10 días se pueden resumir en: mucho dolor, fiebre, una doctora, te quedas ingresada en el hospital (en un box de urgencias), mucho dolor, epilonefritis (infección de riñón), otro doctor, pruebas, muchos análisis (todas las mañanas), más pruebas, un doctor, mucho dolor, antibióticos y calmantes como para un elefante (o eso me parecía a mi), mucho dolor, otra doctora, te subimos a planta (pediatría, los brackets les confunden), baremar el dolor (ahora mismo un 8), más análisis, dos doctores más (Barbas y  Doctorcito, ya van 6), enfermeras encantadoras (la del nombre imposible, la que parecía una abu, incluso la que tenía cara de estar enfadada todo el tiempo), mucho dolor aún, hay que beber agua (3 litros), me dejan elegir la comida (menos mal), hay que pasear (pero el dolor sube mucho), más análisis, más calmantes y antibióticos,  te vas a casa (con dolor en 5)…

Después de 10 días ingresada en el hospital estaba deseando irme a casa. La verdad es que pensaba que, como mucho, en otros 10 estaría recuperada, pero voy camino de los dos meses y aún me faltan resultados que recoger y pruebas por hacer y, lo peor, es que aún sigo con algo de dolor.

Estoy segura de que si hubiera escrito esta entrada cada uno de los días de esos dos meses, habría sido completamente diferente, porque he tenido momentos para todo: de miedo, de no saber, de desesperación, de agotamiento…

La única sensación que no consigo quitarme de encima es la de que mi mundo se paró el 10 de Septiembre y el del resto siguió girando (obviamente) y ahora ando perdida intentando reengancharme a algo que ya no me pertenece…

 

Maldito verano…

Odio el verano… Bueno, tampoco es así del todo, que a veces me pongo muy drástica… Lo que pasa es que en verano hay muchas cosas que no me gustan

No me gusta el calor excesivo y, teniendo en cuenta que en Madrid no hay apenas primavera ni otoño, me paso medio año echando pestes del calor que hace. Y el sudor… Odio el sudor!!!

No me gusta acostarme de día cuando entro a las 5 de la mañana. Y en verano anochece ya pasadas las diez, así que tengo que retrasar mi hora de dormir. Y si retraso mi hora de irme a la cama casi no duermo…

No me gusta la playa. En realidad no es la playa lo que no me gusta, sino la arena de la playa, los bichos que viven en el agua y la mínima posibilidad de encontrarme alguno, la sal del mar ni la idea de tostarme al sol (por lo que siempre busco una sombra y llevo protección 50). Vale… No me gusta la playa!

No me gustan los pantalones cortos, sobre todos los “chocheros”, los “pantanga”, los “chochorts” o como buenamente los conozcáis… Joder! ¿Que les cuesta a las marcas de ropa poner un par de centímetros más a alguno de sus modelos de pantalones?

Y sobre todo, sobre todo, sobre todo… Lo que más odio del verano es rozarme las piernas cuando llevo vestidos fresquitos!!! Oh!! Maldito suplicio veraniego…

Aunque hay un montón de cosas que me gustan de verano

Me gusta que los días sean tan largos… Que sea de día cuando me levanto a las 6:30 y se escuchen ya los primeros pajaritos que te dan los buenos días… Y también que se haga de noche a las 22:30 y pueda alargar mis tardes hasta el infinito.

Me gustan las terrazas al aire libre, con sus cafés a media mañana, sus cañitas por las noches o las cenas de cervezas y tapas.

Me gustan el gazpacho y el salmorejo con tropezones, que es lo que más me apetece cenar en las noches calurosas.

Me gusta la fruta de verano: la sandía, el melón, las paraguayas, las nectarinas, los albaricoques, los nísperos y los melocotones… Y que el frutero me perdone si se me olvida algo… Y si lo ponemos todo en una ensalada (bueno, todo a lo mejor no) con un yogur me hace muy feliz.

Me gusta dormir en bragas y las duchas fresquitas que te quitan el calor.

Me gusta chapotear en la piscina… El agua fría, los dedos acorchados, los labios morados, los juegos con Gatito, enseñarla a tirarse sin hacerse daño, a bucear sin que le entre agua en la nariz, a nadar con la boca cerrada y a que se me pongan los ojos rojos del cloro porque a ella se le han olvidado sus gafas y darle las mías.

Me gusta comer helados, sobre todo el de canela y el de menta con trozos de chocolate.

Me gusta pasar tiempo con mis amigos y mi familia, que con eso de que los días son más largos aprovechas más.

Me gustan los vestidos fresquitos, ponerme morena (aunque no mucho) y las sandalias cómodas.

Me gusta el café fresquito y echarme la siesta en la cama, con 40 grados a la sombra y el aire acondicionado puesto en la habitación.

Me gustan las vacaciones, los festivales, el turisteo, los viajes, los planes inesperados, conocer gente y visitar amigos que viven lejos.

Pues ahora va a resultar que si que me gusta el verano!!!

 

 

 

 

El poder de los olores

He estado trasteando en Internet un poco y he leído que las personas tenemos algo llamado memoria olfativa, con la que asociamos un olor a un recuerdo, una persona o un momento

Y yo llevo unos días que no paro de acordarme de mi abuela paterna y podría ser por un millón de cosas, porque la echo mucho de menos. Pero podría decirse que es por un detalle sin importancia pero que me evoca a mi infancia una y otra vez.

La semana pasada tuvimos que comprar “con urgencia” un gel de ducha que no solemos usar Tiere y yo en casa y ni siquiera me acordaba que era la marca que ella usaba en la suya.

Fue abrirlo y “zasca”, me vinieron a la memoria un montón de recuerdos… De cuando iba a verla los domingos y se acababan de bañar, de cuando vivimos en su casa porque estábamos de obra en la mía…

Hace más de 10 años que falleció y el recuerdo de ese olor sigue ahí… Y tengo una mezcla de sentimientos cuando me ducho con ese gel… Cierro los ojos y de repente estoy bañandome en su casa… Vuelvo a mi infancia durante unos segundos y es reconfortante… Pero cuando los vuelvo a abrir me doy cuenta de cómo ha cambiado todo desde que no está…

Y buscando y buscando he encontrado otros recuerdos que vienen por olores… El otro día entré en un ascensor y alguien había dejado el olor del mismo perfume que una compañera de trabajo, ya os hablé del olor a primavera en un post, el perfume de mi madre que llevaba el otro día una señora en la tienda, el olor a bizcocho de mi madre recién horneado el otro día en un Albergue, el perfume de mi primer novio…

Es increíble el poder de la memoria olfativa

En busca de los calcetines perdidos

Estoy realmente preocupada por donde están mis calcetines… Pongo lavadoras y cada vez me faltan más… De repente hay un montón de calcetines desparejados en un montoncito…

En casa de mis padres no me preocupaba tanto… Había un montón de sitios donde podían esconderse: debajo de la cama, detrás de la lavadora o detrás del armario donde echábamos la ropa sucia, en el patio de luces de la casa porque se soltaran de las pinzas con el viento… Un millón de posibilidades…

Pero en mi casa no!!! La única posibilidad es que se los coma la lavadora… Os explico… Debajo de la cama no pueden estar porque el canapé llega hasta el suelo no hay ninguna separación por la que puedan esconderse, el cesto de la ropa sucia está en el baño, donde nos quitamos la ropa y la echamos directamente (no hay ningún camino intermedio entre quitarse la ropa donde se puedan caer por accidente y darles una patada), llevamos el cesto a la lavadora para ponerla (así que tampoco se puede caer), solamente pongo yo la lavadora y la tiendo y la recojo (así que sólo hay un sitio donde dejamos los calcetines desparejados, el mio…).

Así que la única opción que me queda es que el monstruo de la lavadora se los haya comido

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Bueno, está la Leyenda del Monstruo de la Lavadora, la versión del Universo Paralelo, el Planeta de los Calcetines Perdidos

Después de mucho mirar por Internet, lo que más me ha convencido es lo siguiente… He encontrado este vídeo que lo explica perfectamente.

Y ahora bien… Hay que decidir qué hacer con los malditos calcetines

La opción que más me ha gustado es este pack de 3 bolsas para ropa delicada de IKEA. Cuesta 3,99€.

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Lo único que tenemos que recordar es meter TODOS los calcetines dentro de la bolsa antes de meterlos en la lavadora…

También existen unos botoncitos a presión para unir los calcetines antes de meterlos en la lavadora. Hay muchas marcas y he de decir que no puedo opinar mucho porque no los he probado pero creo que tendría que invertir más tiempo en esta técnica. Primero hay que poner los botones a todos los calcetines y luego hay que acordarse de abotonarlos todos antes de meterlos en la lavadora… Todos los calcetines!! Al menos dos pares al día (uno de Tiere y otro mio) para unir antes de meternos en la lavadora!!! Pérdida de tiempo total!!! Aunque si me decido a probarlos os contaré el resultado… Lo prometo…

Como ya tengo un montón de calcetines desparejados y no se que hacer con ellos, he estado buscando por la red manualidades para usarlos y he visto millones de cosas. Desde fundas para el móvil hasta decoración de jarrones, pasando por peluches, recambios para la mopa (con los más gorditos), marionetas, cojines para que no pase frío por debajo de las puertas, un caballito de palo, bolas de malabares,…, y un millón de cosas más.

Pero lo que más me ha gustado ha sido este juego de pescar para niños… He conseguido encontrar una foto decente de esta web, pero no he sido capaz de encontrar un tutorial para enseñaros como hacerlo.

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Parece muy sencillo, de todos modos… Con unos cuantos imanes, calcetines desparejados, algodón, hilo gordo y un palo en modo de caña de pescar podríamos tenerlo listo. Luego podríamos decorarlo más con botones para los ojos, pintar la caña, etc…

Play Station 4

Pensé que no iba a escribir nunca una entrada así, de videojuegos, pero nos hemos tirado a la piscina y hemos comprado la Play Station 4.

Si, es un esfuerzo económico bastante grande. Sobre todo cuando estas independizado y hay que pagar las facturas, el alquiler y los gastos normales de sacar adelante una casa… Pero a Tiere le encantan los videojuegos y pasa mucho tiempo solo en casa, sobre todo los fines de semana que yo trabajo y al final me ha convencido…

Ya hace un par de meses que la tenemos en casa… He tardado tanto en contároslo porque quería hacer una entrada objetiva o, al menos, intentarlo. Pero no se si me va a salir algo objetivo porque estoy encantada!!!

Estoy encantada porque la usamos para ver Netflix (pelis y series a tutiplén, de las que ya os iré hablando) y porque he descubierto que a mi también me gustan los videojuegos. Aunque no todos…

Cuando fuimos a por ella compramos dos juegos: “Tom Clancy’s The Division” y “Brothers: A Tale of Two Sons”.

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El primer juego es para Tiere y, a pesar de que llevaba sin jugar mucho tiempo, verle hacerlo es una verdadera delicia. Este juego tiene su trama: en el Black Friday se extienden dólares envenenados que colapsan Nueva York en 5 días , por lo que el juego se desarrolla en un escenario post-apocalíptico (oh, vaya novedad…). Perteneces a un equipo de agentes que quieren salvar lo poco que queda en la ciudad o te puedes convertir también en un renegado y matar a los otros agentes. Se puede jugar solo, online, hacer misiones,… Como no me gustan los tiros, yo no he jugado, pero he visto hacerlo a Tiere y a sus amigos y, como os he dicho antes, es una auténtica pasada. Intentaré que Tiere haga una entrada para contaros más cosas, pero no prometo nada…

El segundo juego es para mí. He de decir que nunca he tenido videoconsolas y que incluso, en el primer ordenador que hubo en mi casa ni siquiera teníamos instalado algo tan simple como el solitario o el buscaminas… Por lo tanto, nunca se me dieron bien estas cosasMe gustan los juegos de pensar, de puzles y que no haya que ser muy hábil con el mando, porque no lo manejo con soltura… Y ahí estaba yo, el día que puse mi juego, algo nerviosa y emocionada… Que cosas!!!  Es un juego de plataformas y puzles, en el que tienes que interactuar con dos hermanos que tienen que ir a buscar la medicina de su padre enfermo. Cada uno de ellos se mueve con una de las palancas del mando, así que al principio me resultó un poco complicado manejarlos a la vez, pero si no se me cruzaban, al rato ya era capaz de ponerles a hacer cosas. Hablan un idioma ficticio y lo entiendes todo por los gestos o las expresiones de los personajes. Y lo que más me gusta es que ninguno de los dos personajes se muere si se cae de una gran altura o algo así, sino que vuelve al punto donde estaba antes de caerse y, no os voy a engañar, es una gran ventaja. Aún no me lo he pasado, tengo poco tiempo entre el trabajo, la casa y el blog, pero lo que llevo jugado hasta el momento es una pasada.

Ya tenemos esperándonos un juego a cada uno para cuando nos pasemos estos dos: “Child of Light” para mi y “Far Cry Primal” para Tiere. Ya os contaré que tal…

Los abrazos que curan

Me encanta dar besos. Siempre digo aquello de que son gratis y no se gastan… Pero lo que más me gusta en el mundo son los abrazos

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Y hay muchos tipos de abrazos y tienen un montón de nombres. Nunca pensé que legara a leer tantas cosas de los abrazos… Y mira, aquí estoy escribiendo el post después de haber leído un montón de páginas que los clasifican, los nombran, los recomiendan, les dan su utilidad,…

Pero yo no quería ponerme tan práctica, la verdad, así que solamente os voy a hablar de mis favoritos: los brazos que curan (que conste que esta es clasificación propia). Seguramente habréis dado alguno y os habrán dado otros tantos… Son diferentes si los das o te los dan… Voy a explicarme  mejor…

Cuando das una abrazo que cura te sale de dentro y así como de manera muy natural. Es el abrazo de intentar consolar a alguien, de decirle que no pasa nada, que todo irá bien y que estás ahí para lo que necesite. Es un abrazo que das con fuerza, apretando bien a la otra persona que sabes que necesita sentirse segura entre tus brazos, dejando que apoye su cabeza en tu hombro. El último de estos abrazos que me salió de dentro se lo dí a casi una desconocida, pero le vino tan bien…

Cuando te dan un abrazo de los que curan Te sientes bien… Apoyado, comprendido, feliz, seguro, protegido… Sabes que todo va a ir bien y que la otra persona va a estar ahí… Son de esos que duran hasta que te reconfortanTe aprietan contra el pecho y sabes que no pasa nada, que la vida sigue y que vas a poder con todo.

Tiere me da de estos abrazos bastante a menudo (más de lo que me gustaría, no porque me los de sino porque los necesito como respirar), sobre todo cuando he tenido un día duro y ya está en casa cuando yo llego. No puedo evitar que mis emociones se reflejen en mi cara: enfadada, preocupada, feliz, sorprendida, alegre…. Todo, absolutamente todo, ses refleja en mi rostro como si fuera un libro abierto… Tiere me mira y sabe que necesito uno de estos abrazos que curan…

A parte de Tiere hay otras dos personas que me dan estos tipos de abrazos de una manera excepcional. Una es Papá Pato, que entró en vi vida como un elefante en una cacharrería, poniéndolo todo “patas arriba” y haciendo que me replanteara las cosas para que todo funcionara mejor. Y la otra es Cucuruchito, que me enseñó la importancia de los abrazos y su poder por encima de todas las cosas del mundo.

Hay días…

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Hay días en los que las palabras no me salen. Están todas hechas una bolita al final de la garganta y no soy capaz de desenredarlas.

Y no es que no tenga nada que contar, que tengo un montón de entradas a medio escribir y planes recientes que quiero contaros, pero no me sale…

Cuando empecé con esto del blog nadie me dijo que iba a tener días de estos… Y nadie habla de ellos en ningún sitio…Y no gustan…

Días en los que tienes la cabeza en otros cientos de cosas… En la siguiente campaña del trabajo (que tiene que estar perfecta), en que tienes millones de cosas que hacer en casa (y te apetece un carajo), en las vacaciones de invierno (que ya está casi todo preparado), en las vacaciones de verano (que Kabuki se ha quedado sin entrada y que no sabemos todavía nuestro destino de antes y de después), que todo vaya bien en muestras casas…

Y sobre todo, sobre todo, es que no he tenido tiempo para sentarme y pensar… Y es lo más importante…

Así que hoy ha salido una entrada de esas en la que no os he contado nada, pero habéis pasado el rato conociendo mis nudos al final de la garganta…

Ya llegó la primavera

El lunes me levanté de un humor de perros… Me había estado golpeando la boca toda la noche sin ninguna razón aparente, me acosté bastante activa porque cerré el domingo y eso tampoco ayuda a descansar como se debe, libraba y me había puesto el despertador pero había pasado de él y estaban empezando a enterarme miles de wasap que estaban sonando porque ya se había acabado el horario de “no molestar” del móvil…

Todo un día de mierda, como se suele decir, pero la cosa fue cambiando poco a poco…

Nada más montarme en el coche sonaba en Radio3 una canción que me hizo sonreír…. Ya llegó la primavera de Ismael Serrano… Con su ritmo pegadizo, su humor ácido y sus verdades como puños…

El sol me dio en la cara de golpe al salir del parking… Tengo la fea costumbre de no asomarme a la ventana a ver que día hace antes de salir de casa, así que tanto para la bueno como para lo malo el tiempo me sorprende… Y, esta vez, bendita la sorpresa… Sol radiante, 20ºC y aspecto primaveral que me hizo bajar las ventanillas del coche rauda y veloz…

Y ese olor… Olor a primavera, a sol, a césped, a ganas de hacer la fotosíntesis en una terraza con una cerveza bien fresquita,  a hacer planes hasta tarde, a paseos de la mano con Tiere y a parque con las niñas…

Hoy martes (escribo los post con toda la antelación que puedo) llueve como si se fuera a acabar el mundo, al menos en Madrid… Y ayer la señora del tiempo decía que la borrasca va a durar toda la semana… Estoy sentada en la habitación llena de trastos que Tiere y yo llamamos oficina con mucho cariño, pero que no se acerca a nada parecido… Mirando por la ventana, viendo llover… Y escuchado todas las canciones de Ismael Serrano de Spotify desde la que he colgado al principio del post y no puedo parar de sonreír

Sonreir por la primavera que ayer vino y que se nos ha escapado entre los dedos por esa borrasca que nos está dejando el agua que tanta falta nos hace.

Sonreír porque ha sido un día duro, pero llego a casa y tengo a alguien con quien compartir los días duros, los buenos y los mejores…

Sonreír porque “En Abril aguas mil” y ya vendrá Mayo a jodernos “con sus flores y sus niños”,  como bien dice la sabiduría popular…

Sonreír porque la vida es chunga, pero nadie os dijo que fuera a ser fácil…

Sonreír porque todo podría ir mejor, pero también peor…

Sonreír porque sí, porque es mejor sonreír…

Sonreír al fin y al cabo….

Sonreír…

Cinnamon White Latte

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Hoy hay entrada extra porque estoy encantada con las y los baristas del Sturbucks de La Gavia. Son todo amor…
Siempre tomo lo mismo Tall Latte desnatada templada con azúcar moreno, pero hace unos días sacaron una bebida nueva y me dijeron que si lo quería probar: el Cinnamon White Late. Y me encanta!!!
Es la bebida creada por el barista que ha ganado el “Sturbucks Barista Championship 2015”.
Es café con leche, pero tiene aderezo especial: canela, chocolate blanco y te chai.
Sabe a canela y chocolate blanco y el toque de te que te deja un sabor al final es genial…
Es un poco más caro que el tall latte normal, cuesta 3,30€, pero merece la pena.
Cada campaña sacan un diseño nuevo de vasos para llevar y los dibujos de ésta son geniales. El del vaso tamaño tall (el de la foto) es de Haritos,un barista de Grecia.
Os recomiendo que lo probéis. Sólo tenéis hasta el 17 de abril.

La regla de los cuatro regalos

Este mes ha sido el cumpleaños de Tiere y para mi los cumpleaños son muy importantes. Parece una tontería, pero es el único día del año que es exclusivamente tuyo y me gusta celebrar los cumpleaños de los demás a lo grande: soplar velas, cantar el cumpleaños feliz, hacer regalos guays… Cuando llega mi cumpleaños es otro tema, que ya no me gustan tanto ni las canciones ni las velas, pero bueno…

Este año decidí establecer con Tiere la regla de los cuatro regalos. En teoría es para los niños en Navidad, pero me parece una idea genial para usarla en cualquier ocasión. Esta regla consiste en hacer únicamente cuatro regalos, basándose en unos principios fundamentales:

  • 1. Algo para ponerse (ropa, zapatos, complementos…).
  • 2. Algo para leer.
  • 3. Algo que deseen (un capricho).
  • 4. Algo que necesiten.

Con esta regla se aboga por la calidad en lugar de por la cantidad. Cuantas veces hemos visto a nuestros sobrinos, hermanos pequeños, primos, etc, desenvolviendo millones de regalos a los que luego no les hacen ni caso y juegan con la caja en la que vienen empaquetados esos regalos, o incluso con el papel haciendo que es una pelota gigante…

Seguramente las próximas navidades use esta regla para todo el mundo, a ver que tal se me da, pero de momento lo que voy a hacer es adaptarla a Tiere.

No le gusta nada leer (todo lo contrario a mi) así que voy a cambiar ese punto por “algo para hacer juntos”. Y como siempre ando comprándole ropa, lo he cambiado por “algo para despejarse”.

  • 1. Algo para despejarse. Allá por Navidad compré en Natura un libro para pintar mandalas y teníamos lápices de colores en casa. Los lápices no eran muy buenos y Tiere me dijo que el libro era un poco incómodo de pintar porque no se quedaba plano del todo. Así que le he comprado unos lápices que he leído que son maravillosos y un libro de mandalas más “pro”: El Océano Perdido, de  Johanna Basford.
  • 2. Algo para hacer juntos. En este caso he juntado una pasión de Tiere y uno de nuestros próximos viajes. He comprado un curso para aprender a cocinar comida tailandesa, los dos, juntos. No se que saldrá del curso pero son 3 horas de aprender y cocinar.
  • 3. Algo que desee (un capricho). El otro día vimos una especie de “GoPro”, pero china y mucho más barata. Y además tenía buenas críticas en Internet. Así que le dije que la comprara y yo se la regalaba. En cuanto nos llegue y la probemos hago un post.
  • 4. Algo que necesite. Como nos vamos en las vacaciones de invierno a hacer el Camino de Santiago, le he regalado las botas, para que se las vaya poniendo y “las ande”.

Y ya está, la idea era hacer solo 4 regalos… Aunque tenga como 13 millones de ideas de cosas para regalarle…

 

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