Lamucca de Prado

Organizarme para quedar con Cucuruchito es, a veces, misión imposible… Pero finamente sincronizamos agendas y quedamos para contarnos las últimas novedades…

La última quedada fue el mes pasado, en uno de nuestros sitios “fetiche”…  Lamucca de Prado… A las 15 en Sol y caminamos un poco para estirar las piernas…

¿Porqué aquí? “Porque es donde empezó todo”. Lo dijimos al ver el sitio donde nos sentamos la primera vez que fuimos a comer allí juntas preparado.

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Llegamos antes de la hora a la que teníamos hecha la reserva, pero no nos pusieron ningún problema y nos dieron una mesa en seguida, al final del restaurante, justo al lado de la cocina.

Estas eran mis vistas y las de Cucuruchito… Solemos sentarnos las dos mirando hacia el mismo sitio, pero al ponernos en una mesa pequeña redondita esta vez fue imposible…

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La verdad es que nos costó muy poco decidirnos. Para beber una jarra de agua y nuestro inseparable Ramón Bilbao, con el que mojamos con mucho gusto nuestras andanzas…

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De entrantes pedimos Pimientos del Padrón (unos pican y otros no) y Media de Nachos de la Teki (que pican que da gusto).

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Tenía tantas ganas de hincarle el diente a los nachos que no me di ni cuenta de que la foto había salido borrosa… Os la pongo, aún así, para que veáis que media ración de nachos es más que suficiente, tanto para comerla uno solo como para compartirla…

De plato principal nos asaltaron un poco las dudas. Normalmente comemos Pizza La Popeye, que tiene espinacas pasas piñones y feta. Pero hace poco Cucuruchito y La Rubia estuvieron allí y han puesto en carta una pizza nueva, La de Calabaza, que tiene pimiento rojo, queso de cabra y rúcula. Y yo la quería probar, pero es que el queso de cabra no me gusta nada de nada.. Así que, cuando pedimos, preguntamos al camarero que si podíamos cambiar el queso de cabra por queso feta y como nos dijo que no había ningún problema, pedimos La de Calabaza cambiando ese ingrediente.

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Me encantan las pizzas de Lamucca. Masa fina, con muchos ingredientes y de buena calidad… Pregunté a Cucuruchito que tal la pizza con el queso feta, que si le gustaba más o menos. Me dijo que, con este queso, el sabor de la calabaza sobresalía un poco más, porque el queso de cabra tapaba un poco el sabor del resto de los ingredientes. El camarero nos preguntó que tal el cambio de queso y al decirle que había sido un acierto (al menos para nosotras) nos confesó que ese día él iba a probarla también.

Estábamos llenas pero, como sabéis, yo siempre tengo sitio para el postre… Así que pedimos la carta y esta vez nos decantamos por Tarta de Queso (no podía ser de otra manera) y Helado (de vainilla y chocolate). Creo que es la primera vez que pedimos helado y fue un acierto, porque tiene un sabor espectacular. La tarta, con base de galleta y frutos rojos por encima, riquísima como siempre.

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Uno de los postres de la carta tiene un chupito de vodka en vaso de chocolate, que nos encanta y se puede pedir aparte, pero esta vez los suprimimos porque con la botella de vino ya andábamos con la sonrisa puesta…

Cuando acabamos de comer hicimos unas cuantas fotos con mi avatar (a Cucuruchito se le olvidó el suyo) y una tontería que le había comprado y sabía que le iba a encantar…

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Bajar al baño de Lamucca es una auténtica pasada, porque a cada paso que das todo te sugiere fotos tan bonitas como estas…

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Y ahora la cuenta… Pagamos 57,50 € por todas estas delicias que os he enseñado… No es un sitio para estar todos los días, pero si para disfrutar de vez en cuando de la buena comida y, sobre todo, de la buena compañía.

Después de comer dimos un paseo y tomamos café en La Central, pero ya os lo contaré otro día…

Pecado Carnal

El día que estuvimos en Hola Caracola comprando los avatares para el blog hicimos un montón de cosas más

Después fuimos a la Feria del Libro de Madrid, en el Parque del Retiro.

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Elísabet Benavent firmaba libros de 12 a 14 en la caseta N°33 para promocionar su nuevo libro “Mi Isla”. Cuando llegamos había una fila infernal y a pesar de que era un poco tarde nos quedamos a esperar….

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Al final nos tuvimos que ir sin que me firmara el libro, a pesar de que Elísabet dijo que firmaría a todo el mundo que estuviera en la fila aunque fuera en un banco del Parque cuando la caseta cerrara… ¿Que por qué nos fuimos? Porque habíamos reservado con El Tenedor a las 15 en Pecado Carnal Fúcar y no pudimos cambiar la reserva para un poco más tarde…

Así que a las 14:30, muy a nuestro pesar, nos salimos de la fila de las firmas dirección al Restaurante.

El camino (andando) se nos hizo un poco pesado, hacia mucho calor e íbamos un poco agobiados con la hora

Cuando llegamos había dos mesas ocupadas. Una en una esquinita con una pareja y otra con una chica sola en otra mesa. La verdad es que es un local muy chiquito, no tiene más de 10 mesas en la parte de arriba y otras tantas en la parte de abajo, que descubrí cuando fui al baño…

La camarera, Natalia, nos recibió con una sonrisa enorme y nos dio nuestra mesa, apartada de las dos mesas que estaban ocupadas…

Lo primero que me agradó al sentarme fue el mantel… Llamativo…

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Ya habíamos echado un vistazo a la carta en la web y leído las recomendaciones que la gente escribe en El Tenedor pero, aún así, nos costó un poco elegir la comida, sobre todo las hamburguesas.

Este local está especializado en hamburguesas de Kobe y fue la razón por la que reservamos, el problema es que tienen 10 diferentes y nos gustaban muchas…

He estado trasteando por Internet para contaros que tiene de especial esta carne y, de la propia página de Pecado Carnal, he sacado esta explicación:

 La carne de Kobe original se obtiene de vacuno de Tajima (Japón) que son alimentados con una cerveza diaria, masajeados con sake diariamente, cepillados y alimentados con forraje de cereal. Actualmente la carne de Kobe no siempre viene desde Japón, si no que se incorporan las técnicas del cuidado de los animales en granjas de diferentes países.

Y oye!! Están buenisimas!!!

La bebida y los entrantes los tuvimos claros: dos cervezas Alhambra 1925, Croquetas del “Chef” (de boletus) y Ensalada Wafu (con cacahuetes).

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Y por fin nos decidimos también por las hamburguesas…

I+D BURGUER para Tiere. Todos los meses hacen una hamburguesa nueva y este mes lleva carne, bacón, mayonesa japonesa, lechuga y carpaccio de setas.

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Y la CLASIC BURGUER para mi con carne, pepinillo dulce, tomate y queso cheddar americano.

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Yo la pedí muy hecha y en muy pocos sitios queda tan bien…

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De verdad que, a pesar de ser muy simple, es una de las mejores hamburguesas que me he comido… Y las patatas riquísimas!!!!

El postre… Creo que nos pasamos un poco porque salimos rodando… Y Natalia, la camarera, lo supo antes que nosotros y nos avisó, pero como seguíamos decididos a pedir dos postres nos trajo algo antes…

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Yo elegí tarta de queso con dulce de leche… Y Tiere bownie de chocolate con helado de vainilla…

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Prprprpr… Madre mía… No tengo palabras para describir lo buenos que estabanY efectivamente necesitamos el agua que nos trajo la camarera…

Os dejo fotos de la decoración del local…

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Y ahora la cuenta Con el descuento nos salió por 49,22 €… La verdad es que ya así sale un poco caro, por lo que no es un sitio al que iría si no tengo algún tipo de promoción Con ella, vale la pena por la calidad de la comida y el buen servicio gastarse un poco más de la cuenta en unas hamburguesas… Aunque sea muy de vez en cuando…

Maki

Me gusta librar los viernes porque Tiere sólo trabaja hasta medio día. Sobre todo si puede trabajar en casa, porque aunque él esté con el ordenador yo puedo pulular a su alrededor y parece como que pasamos más tiempo juntos.

El último viernes que yo libré tuvo que ir a la oficina, pero aprovechamos bien nuestra tarde-noche libre.

Estuvimos dando un paseo por el centro y aprovechamos para dar una vuelta por Primark Gran Vía. La verdad es que la tienda es espectacular. Pero nada os puedo contar de ella que no hayáis leído en los miles y miles de artículos que se han escrito sobre ella. Si tenéis curiosidad, ir a ver por nosotros mismos…

De camino al centro llamamos a B&B, otro compañero de trabajo que de ha convertido en amigo. Tenía la tarde libre y aprovechamos para vernos. Estuvimos en el Mercado de San Ildefonso tomando unas cervezas y cuando nos quisimos dar cuenta eran casi las 11 de la noche. Podéis ver aquí un post de este sitio tan bonito.

Yo me moría de hambre y en casa no teníamos nada para cocinar, así que B&B nos dijo que si nos gustaban los makis conocía un sitio muy rico que estaba muy cerca y allá que nos fuimos… Sólo teníamos que subir la Calle Santa Bárbara hasta la Plaza de San Ildefonso. Y allí, en la misma plaza, está este restaurante de cocina japonesa: Maki.

Estaba tan inmersa en la conversación que no hice ni una sola foto al local, así que me he tenido que descargar estas de Google.

No os voy a engañar, no tengo muy claro como pidió B&B todo lo que cenamos. Le eché un vistazo a la carta pero como estábamos hablando no la vi. Así que como a los 5 minutos de estar con ella en la mano y no hacerle ni caso, B&B nos preguntó que queríamos beber y se levantó a pedir.

Enseguida volvió con las bebidas y a los pocos minutos empezaron a traernos las bandejitas.

Os dejo las fotos de la cena, todo buenísimo, claro… Ensalada de algas, makis, niguiri, sashimi, las empanadillitas fritas rellenas de verdura (ñam ñam), brochetas de pollo y de salmón, arroz, tallarines y pollo empanado. Todo con wasabi, jengibre, salsa de soja y esa otra salsa blanca (que no probé y que no tengo ni idea de que es porque no se lo pregunté a los chicos).

Lo comimos casi todo con palillos, después de tanto tiempo de no usarlos me alegró que no se me cayeran a la primera de cambio… Digo casi todo porque el arroz no estaba lo suficientemente compacto y se nos escurría, así que tuvimos que pedir unos tenedores, muy a nuestro pesar.

No os puedo decir cuanto costó la cena, porque pagó B&B. Le debemos una igual o un par de cerves por ahí…

Hemos descubierto, además, que hay un restaurante de la cadena muy cerca de casa. Así que seguramente más de una vez vayamos a hacerle una visita a la hora de la cena…

Lo más importante de todo, pasar la tarde-noche con B&B. La verdad es que nos vemos muy poco y le echo mucho de menos entre medias… Pero en las últimas semanas nos hemos visto dos veces!!! Yujuuuu!!!

Puedo prometer y prometo que nos volveremos a ver antes de 2017.

 

 

 

Peggy Sue

El lunes fue uno de esos días en los que ni a Tiere ni a mi nos apetecía cocinar. Nos liamos la manta a la cabeza, nos saltamos “la dieta” y nos fuimos a cenar al Peggy Sue del Ensanche de Vallecas.
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Cuando llegamos había un par de mesas con los postres (Ñam Ñam Ñam) y otra con un grupo de chicos que acababan de llegar y estaban pidiendo.

Como fue un plan inesperado no andábamos con antojos y nos costó un poco elegir que comer. Mientras nos trajeron las bebidas: Cocacola Zero Sin Cafeína sin hielo ni limón, por favor. Zero por el azúcar, Sin Cafeína porque sino no hay quien me duerma, sin hielo porque si bebo cosas frías en invierno enseguida me pongo mala y sin limón porque no me gusta el sabor que le deja a la bebida. Todo un arte servirme una Cocacola… Jajaja…

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Lo bueno de este sitio es que puedes hacerte la hamburguesa a tu gusto eligiendo los ingredientes que quieras.
Para compartir elegimos unos palitos de pollo que venían con salsa de mostaza y miel.

Tiere elegió hamburguesa de ternera con lechuga, cebolla frita, queso cheedar y bacon. Y yo hamburguesa de ternera con cebolla cruda (morada, muy rica), bacon y queso cheedar.

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Lo malo de Peggy Sue es que tardan bastante en traer la comida, pero tiene algo genial para que te entretengas mientras. En las paredes, al dado de cada mesa, hay una máquina de discos. Puedes seleccionar la música que quieres que suene en el hilo musical y le estuvimos dando un repaso a todas las canciones que conocíamos.

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Otra de las cosas buenas son las salsas. Tienen una que en el bote pone que la receta es exclusiva para Peegy Sue: salsa picante (que no pica mucho) y barbacoa. Las probamos las dos con los palitos y la verdad es que están muy buenas.

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Y por fin el postre. Ya os he contado en otros post que soy súper postrera, que tengo estómago de postre y no me suelo resistir a probarlos en cada sitio al que voy. Cuando empecé a salir con Tiere, él no era mucho de pedir postre, pero la fuerza de la costumbre ha hecho que ahora también lo pida siempre y solemos probar alguno más. La mayoría de las veces él sólo lo prueba y termino comiéndome yo casi los dos postres enteros, pero bueno, a mi no me importa…jajaja…
Aquí también hay tarta de queso así que la pedimos los dos y la verdad es que está buenísima.

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Y todo esto por el “módico” precio de 36,75€. Casi 20€ por cabeza, que nos copensó porque ninguno de los dos nos queríamos meter en la cocina a hacer la cena. Y de vez en cuando no está mal.

Balance: recomendable para de vez en cuando.

Mercado de San Ildefonso (Boqueat y Jamón Ibérico) y Taberna de los Austrias

El viernes nos surgió un plan inesperado a Tiere y a mi que, a priori, no me habría planteado nunca… Fuimos al centro con mis suegris, a sitios a los que ya había ido antes con amigos y que nunca habría pensado llevar a Macafalda y Místico.
Llevaban toda la semana de vacaciones fuera de Madrid, vinieron el jueves y se les vino la casa encima cuando el viernes no tenían nada “divertido” que hacer.
Fuimos a por ellos a casa. Nada más montarnos en el coche sonó una canción de Vinila Von Bismark que nos tiene locos a Tiere y a mi: Pena, Penita, Pena!”. Una versión muy buena de la mítica canción de la película que protagonizaba Lola Flores. Inesperadamente se ha convertido en la canción asociada a esa tarde-noche.
Fuimos para el centro, poco convencidos por si nos quedábamos atrapados entre procesiones, pero al final no tuvimos ningún problema.
Como por el centro es prácticamente imposible aparcar, normalmente dejamos el coche en el Parking de Tudescos y el viernes no fue diferente.
Teníamos varias opciones para pasar la tarde-noche, pero al final decidimos hacer la primera parada en el Mercado de San Ildefonso, pensando en ver si habría algún sitio para nosotros en alguna de las dos fantásticas terrazas.

Pero cuando llegamos estaba todo lleno, así que subimos a la segunda planta y había una mesita libre para nosotros…
Dejamos a Macafalda y Místico descubriendo cada rincón del mercado y Tiere y yo nos fuimos a por las bebidas. Dos cervezas normales, una cerveza con limón y un Trina de naranja por 11,50€. Les llevamos las bebidas a la mesa y nos bajamos a la primera planta a por algo de comer. El día que estuve con La Rubia en Enero, nos comimos unas croquetas y fui directamente al mismo puesto. Pero para mi sorpresa, no estaba “La Croqueterie”, sino un nuevo puesto que andaba yo ya tiempo con ganas de probar: “Boqueat”. Dos “streetbox” de 6 croquetas con sus 6 salsas por 14,40€. Y como nos parecía poco nos acercamos a “Jamón Iberico. Arturo Sanchez” a por una ración de jamón y pan con tomate (que no os puedo decir precio porque a ese puesto fue Tiere, no recuerda cuánto pagó y tiró el ticket…). La cerveza fresquita y rica como siempre, el jamón con pan con tomate espectacular y las croquetas increíbles… Ya os he dicho que no me gustan mucho las croquetas, pero éstas… Probamos las croquetas de setas (con salsa ali-oli de miel y especias), las de jamón (con salsa de setas) y las de chipirón (con mahonesa de algas). Estoy deseando ir un día al local de la C/Víctor Hugo para probar todas sus croquetas con todas sus salsas y prometo que, en cuanto lo haga, escribiré un post y os contaré muchas cosas más de este sitio tan molón.
Os dejo fotos del local, la bebida y lo que comimos.

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Había bastante ruido, la verdad, y Macafalda y Místico estaban bastante incómodos, así que decidimos irnos y elegir un sitio donde cenar. Tiere y yo pensamos que la “Taberna de los Austrias” era un buen sitio. Fuimos caminando, así que tardamos como media hora en llegar, y eso que no había mucha gente. Bajamos por Fuencarral y Montera hasta llegar a Sol, giramos hacia la derecha para llegar a la Plaza Mayor y atravesarla de punta a punta para llegar, en un par de calles más, a nuestro destino.

Hacía una noche estupenda así que nos quedamos en la terraza. Madrid estaba vacío y había un silencio inusual en sus calles. Justo antes del postre me tuve que poner el abrigo, pero porque ya se estaba empezando a cerrar la noche.

Para beber: dos cervezas con limón, una normal y otro Trina. Como Tiere y yo ya habíamos estado en otras ocasiones les dijimos a los suegris lo que cenar. Un par de tablas de pinchos. Si nos quedábamos con algo de hambre pedir alguna ración o postre, que también son contundentes. Al final elegimos dos tablas de 6 pinchos y postres. El camarero nos dijo que pensaba que era mucha comida para los cuatro, pero somos de buen comer y no sobró ni una pizquita. Repetimos algunas tostas, pero entre ellas estaban: solomillo con brie, jamón con tomate, rollito de bacón y champiñón, tortilla rellena, atún con pimientos del padrón, etc.

 

Y de postre, que no puede faltar… Tarta de chocolate para Místico, tarta de queso para Macafalda, tarta de yogur para Tiere y milhojas de dulce de leche para mi… Ñam Ñam Ñam… El momento postre fue muy divertido porque, a pesar de que el camarero les dijo que tarta era cada cual, ellos estuvieron cambiándoselas hasta que se las terminaron, pensando que ninguna de las dos eran ni de queso ni de yogur… Pero todo eran cosas suyas,que una sabía a yogur y la otra a queso y el camarero las puso y las nombró correctamente… Cosas de madre e hijo…

Lo único malo de este sitio es que no se puede pagar con tarjeta y tuvimos que rascar un poco los monederos para pagar los 71,39 que nos costó la cena.

El Mandil

Viernes por la noche. Tiere y yo quedamos a cenar con La Rubia y con dos amigos suyos, un pareja muy maja, por cierto. No teníamos muy claro dónde ir, teníamos que decidir Tiere y yo y decirles el sitio porque ellos salían a las 22:30 de un concierto. Tenía que ser en el centro y algo barato porque estamos con el modo ahorro.

Recuerdo lo bien que comimos en The Basque (podéis leerlo aquí) y que el camarero nos dijo que el restaurante de al lado, El Mandil, era de los mismos socios, así que nos pusimos en camino y le mandamos la dirección del sitio a La Rubia.

Tiere y yo llegamos a las 11. Preguntamos si hay mesa para cenar 5 y muy amablemente nos dijeron que en un segundo no lo miraban. Pedimos un par de copas de vino mientras venía la segunda parte del grupo y nos pusieron una tapa estupenda.

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Me escapé corriendo al baño. Grande y limpio, me encantan los sitios con buen baño. Y más si he quedado con La Rubia y con su vejiga pequeñísima… jajaja… Cuando salí del baño ya nos habian preparado la mesa para 5 y os prometo que no tardé nada de tiempo. Bien por ellos!!

Tardaron bastante en llegar y mientras Tiere y yo estuvimos mirando la carta. Fuera de ella tenían: Morcilla de Burgos, Carpaccio de Calabacín y Huevos Rotos con Gambones al Ajillo. Los camareros estuvieron todo el rato muy atentos,  pero sin ser pesados y eran todos muy agradables.

Por fin llegaron y miraron la carta. Teníamos dos opciones: pedir todo para compartir o pedir algo para compartir y un segundo. Decidimos la primera opción y cenamos: Morcilla de Burgos y Huevos Rotos con Gambones a Ajillo (que estaban fuera de la carta), Croquetas, Torreznos de Luis y Provolone.

La Morcilla de Burgos un acierto, cortada en rodajitas finas y muy hecha. He de decir que ésta era de arroz y, en general, prefiero la de cebolla, pero estaba muy rica.

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Los Huevos Rotos con Gambones fueron un descubrimiento total, normalmente en todos los sitios a los que vas los ponen con jamón, con chorizo, con morcilla, etc., pero probarlos con este producto del mar me ha abierto los ojos a un nuevo mundo de ingredientes que echarle a los huevos rotos cuando los hagamos en casa.

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La Provolone era una de las mejores que he probado, la cebolla morada y la cebolla caramelizada le daban un toque diferente y muy rico. Lo único que la dejamos enfriar demasiado, culpa nuestra totalmente.

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Las Croquetas… A ver, si habéis leído otros post ya sabréis que no son santo de mi devoción. A mi no me gustaron, pero porque soy muy especialita. Pero al resto de los comensales les parecieron buenas.

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Y los Torreznos de Luis… Que no probé… No por nada, pero me parecía que con los brackets no era la mejor opción… Todos dijeron también que estaban ricos.

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Y ahora el postre… Que me encanta tanto… Pero esta vez solamente probamos dos: la Tarta de Queso (como no) y Galleta Oreo con Helado de Yogurt Griego y Chocolate Caliente.

La tarta estaba buena, pero eché de menos un poco más de frutos rojos, que en lugar de por encima estaba a un ladito como veis en la foto.

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La Galleta Oreo con Yogur y Chocolate caliente me recordó a esas tardes de invierno cuando tienes un montón de ganas de comer dulce y echas en un bol todo lo que se te ocurre y tienes por casa. He de decir estaba buenísimo.

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No os voy a engañar, no recuerdo el total exacto de la cuenta, pero fueron como 16€ por cabeza.

Con la cuenta nos trajeron una ronda de chupitos y gominolas.

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Y no os he contado nada del local!!! Madre mía!! Menuda cabeza!!! El Mandil es un sitio bastante grande. Nada más entrar a la derecha está la barra, que llega casi hasta la segunda parte del local donde están la mesas. Y a la izquierda hay mesas y sillas altas como para tomar algo entre dos y cuatro personas, aunque si sois cuatro andaréis un poco justos. Estas mesas tienen algo que me encanta, perchas para colgar los abrigos y los bolsos, que nunca sabes dónde dejarlos y es siempre un engorro.

La zona de “tomar algo” y el restaurante propiamente dicho, con mesas y sillas bajas, está separado por una estantería con botellas de vino,  los menús, etc. En la zona del restaurante las sillas de colores, las mesas de madera, los espejos, las plantitas…. Toda la decoración está muy bien cuidada.

Cuando entramos había bastante gente y mucho escándalo, pero conforme fue avanzando la noche y la gente se fue yendo el ruido bajó muchísimo y estuvimos mucho mas a gusto. Momento en el que nos dimos cuenta de que al fondo del todo, en un recodo del salón, había una mesa grande con unas chicas que estaban de despedida de soltera. La novia vestida de vaca, las amigas de vaqueras… Fue divertido, porque a última hora empezaron a interactuar con el resto de personas que estábamos cenando en el restaurante y nos ganamos un plato más de chuches.

Bueno, balance positivo de la velada. Os recomiendo que probéis, aunque sea para unas cañas y un pincho, que también tenían muy buena pinta.

Cumpleaños en Macera y The Basque

Cucuruchito ha cumplido años. 38 exactamente y la verdad es que los lleva tan estupendamente que nadie se cree que los tenga. De hecho, Tiere no se lo creía. Íbamos en el coche La Rubia, Tiere y yo y su contestación, a voz en grito, no fue otra que “38 pollas”. Bueno, pero eso fue al final del día… Así que vamos a empezar por el principio.

Cucuruchito y La Rubia comieron juntas. Si, segundo año consecutivo que no puedo ir a esa comida de cumple porque trabajo. Envidia de la mala, porque mientras ellas probaban la nueva pizza de calabaza de Lamucca yo me comía un triste y sosísimo revuelto de champiñones en un bar de menú de Centro Comercial.

Total, que cuando salí del trabajo casi a las 8 cogí el coche y me fui para el centro. No se si os he contado alguna vez que no me gusta conducir. Lo odio. Y mucho más cuando lo hago fuera de mi zona de confort, porque me pongo nerviosa. Como a ocasión lo merecía me puse el GPS en el móvil y allá que me fui. 28 minutos decía, pero tardé cerca de una hora, ya que el maldito GPS perdía la señal todo el rato y me tuvo dando vueltas por Madrid hasta que fui capaz de encontrar un sitio conocido y ubicarme.

Por fin llegué donde me estaban esperando Cucuruchito, La Rubia y otros dos amigos más. Macera, un sitio chulísimo al lado de la Plaza de Tribunal.

Cucuruchito eligió este sitio porque nunca da puntada sin hilo… Tiene historia, y una historia genial. Es un bar con un concepto muy diferente al que todos estamos acostumbrados. Detrás de la barra, las botellas no tienen marca, sino carteles escritos a mano con los nombres de las bebidas. “Esta mujer está loca” podéis pensar algunos…. Pero no! Resulta que a Narciso Bermejo, su dueño, se le ocurrió que podría crear un sitio en el que hacer sus propias destilaciones (de muy buena calidad, por cierto) con productos de temporada y especias naturales, como se ha hecho desde antaño en muchas casas españolas. ¿Quien no conoce a alguien que tiene en casa el orujo o el pacharán que hace su tío o su abuela? Y la cosa no acaba aquí, porque también elaboran sus propios refrescos, tienen unos sándwiches con una pinta estupenda, hacen sus propias tartas (cuando llegué aún olía a bizcocho recién horneado) y tienen tres talleres diferentes para aprender a hacer tus propios macerados.

Podéis trastear un poco en su página web o en su Facebook.

Tiene rincones tan bonitos como éstos…

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Tiere llegó mas tarde, cuando ya habíamos decidido ir a cenar algo. Así que salimos de allí buscando un restaurante con opción vegetariana para Cucuruchito. Hace años que no come carne y nosotros nos buscamos sitios donde ella se sienta a gusto.

Dimos un par de vueltas, pero al final encontramos un lugar de esos especiales que te encuentras sin querer pero al que tienes intención de volver. The Basque.

Lo primero que te llama la atención del restaurante es la decoración. El sitio es una pasada y lo que más me gustó de todo fue la pequeña cocina a la vista que parte la mesas de la entrada y a zona de atrás.

Llegamos cerca de las 11, el camarero nos recibió con una enorme sonrisa y nos puso en una mesa en la zona de atrás del restaurante. Nos moríamos de hambre, así que decidimos rápidamente la cena.

Para compartir nos decantamos por Humus. Venía aderezado con un chorrito de aceite de oliva y pimentón y acompañado de pan de pita. Tiere ha conseguido que coma legumbres antes de que acabe el año, aunque creo que él más bien pensaba en buen cocido, así que lo ha conseguido a medias. Me quedé con ganas de la ensalada de quinoa, pero ya la probaremos cuando volvamos…

hummus

Pedimos una hamburguesa cada uno, aunque La Rubia y yo compartimos las nuestras, porque a las dos nos gustaban las mismas. Con Tiere no puedo compartirlas, que a él le gustan asustadas en la sartén y a mi muy hechas. Es genial que Cucuruchito se pudiera comer también una hamburguesota porque tenían opción vegetariana con tofu.

Las hamburguesas que compartimos fueron “IL GIRO” (con mozzarela y tomate seco como ingredientes estrella) y “CON UN PAR” (con huevo, claro). Por cierto, ha sido la primera hamburguesa que me he comido con los brackets, por lo que lo hice con cuchillo y tenedor, y la experiencia no fue tan horrible.

"CON UN PAR"
“CON UN PAR”

 

"IL GIRO"
“IL GIRO”

Tiere pidió la “IBÉRICA”, con queso manchego y jamón ibérico.

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Y Cucuruchito la “TOFU”. Al pedirla preguntó que si el tofu estaba crudo o pasado a la plancha. Cuando el camarero contestó que pasado a la plancha a Cucuruchito le encantó, debe ser importante para el sabor, pero tengo que investigar más acerca del tema. En el momento no se me ocurrió preguntarle porque, ahora me arrepiento…

Como habéis visto en las fotos, todas las hamburguesas vienen acompañadas de paratas fritas. Muy caseras y muy ricas.

Le toca el turno a los postres… Y que delicias! Lo primero que busco en las cartas de postres es la tarta de queso. Y si! En The Basque he encontrado la que más me ha gustado en el mundo. Estaba perfecta. No eché nada de menos ni le habría puesto algo más, cremosa, dulce, con un toque ácido en la cobertura pero sin pasarse, la base de galleta perfectamente equilibrada… Una pasada de tarta, vamos.

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Tiere pidió tarta de zanahoria, que también estaba muy buena, pero al lado de la de queso no tenía nada que hacer conmigo… Ñam Ñam Ñam

Las chicas no pidieron postres, y se me escapó delante del camarero que me gustaría verlos todos. Se quedó un poco extrañado y al final le contamos que le hacíamos fotos a toda la comida y me hubiera gustado ver todos los postres porque escribo este blog.

Empezamos a hablar con él cerca del restaurante, de los socios, de él mismo y la verdad es que era un encanto. Descubrimos que él era asturiano y que los dueños del local son tres socios, que además de The Basque, llevan el restaurante de al lado, que se llama “El Mandil”. Fue una casualidad muy grata topar con este sitio, porque es el primero que hay en Madrid y solamente llevan cuatro meses abiertos.

El cocinero estaba probando una receta nueva para la tarta de queso y como le dije que era fan de las tartas de queso nos sacó un trozo. Me recordaba mucho a la quesada que probamos Tiere y yo en Cantabria. La mermelada estaba más ácida que la de la primera tarta y no tenía base de galleta. A Cucuruchito le gustó más, pero yo me quedo con la primera, sabéis que estas cosas siempre dependen de cada persona.

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También nos dijo que tenían tarta de chocolate y cerveza negra, tarta de cuatro chocolates y selva negra. Les hicimos fotos, pero no las probamos. No podíamos más!!!

Tarta cuatro chocolates
Tarta cuatro chocolates
Selva Negra
Selva Negra

Y ahora la cuenta… Todo lo que comimos y las bebidas nos salió por el módico precio de 58,05€ (14,50 por cabeza).

Ah! Se me olvidaba enseñaros el local! Menuda cabeza la mía… Como no puedo elegir solamente una foto os dejo una galería con casi todos los rincones bonitos. Algunos no os los enseño para que vayáis vosotros mismos a descubrirlos… Os encantará, os lo aseguro…

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Y lo más importante de todo, compartir un cumpleaños más con Cucuruchito ha sido un auténtico placer. Muchos años juntas, compartiendo nuestras vidas. Viendo cosas bonitas en los charcos, en las bolas de Navidad… Llenando nuestras tardes de café, de risas, de confidencias… Por mil y un momentos más, por muchos cumpleaños más, por quererla hasta la luna ida y vuelta… Te quiero mucho Cucuruchito!!!

Iroco

El lunes fue un día especial para Tiere y para mi y queríamos salir a cenar fuera, pero no teníamos muy claro donde. Así que cogimos “El Tenedor” y encontramos este restaurante que nos dejó encantados.
Se llama Iroco y está en la Calle Velázquez.

Reservamos a las 21:30 pero llegamos un pelín antes porque aparcamos en el parking que está justo en la puerta, un acierto, sobre todo porque se me ocurrió la genial idea de ponerme tacones… Jajaja…

Nada más entrar nos preguntaron si queríamos dejar los abrigos en el ropero. Les dijimos que si y nos dieron a cambio unas fichitas con unos números.

En el restaurante sólo había una mesa ocupada, dos chicas y dos chicos. Estaban apartados del resto de mesas y parecía una cena de negocios, los típicos jefes que sacas a cenar el día que vienen de visita.

Los camareros súper atentos a cada movimiento que realizábamos. Música ambiental y luz acogedora para toda la estancia. Da gusto cenar así.

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Ya le habíamos echado un vistazo a la carta (que encontramos en la web del restaurante) y se nos habían antojado un par de cosas, pero aún así, como era la primera vez que ibamos a este sitio, preguntamos al camarero si estábamos pidiendo correctamente.

Para beber pedimos dos copas de Ramón Bilbao, uno de los vinos que más me gustan.

De aperitivo nos trajeron dos chupitos de crema de calabaza con anacardos. Estaba templada y el contraste de los anacardos le daba un toque espectacular.

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Cuando Tiere y yo salimos a cenar solemos compartir todos los platos para así probar los dos las mismas cosas. Hay veces que no tenemos la misma opinion acerca de los platos, pero para gustos se hicieron los colores…

De entrantes pedimos media ración de “ensalada de burrata con escalivada y tomate confitado” y otra media de “nachos con tratar de atún y guacamole”.

La ensalada fue todo un acierto. Pusieron la burrata fría y la escalivada y el tomate templados. No se como han sido capaces de confitar el tomate sin que se les rompiese. La escalivada fue una de las mejores que he probado en mi vida y he de decir que he comido bastantes, sobre todo durante las 6 semanas que viví en Barcelona hace unos años. La burrata estaba buenísima, si no la habéis probado nunca y la veis en alguna carta de algún sitio donde vayais a cenar atreveos a probarla. Es un tipo de queso italiano hecho con leche de vaca, pero tiene la peculiaridad de ser cremoso por dentro y tener una textura como de hilos en su parte más “dura”.
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Los nachos fueron un acierto para Tiere, pero yo sólo me comí la mitad. Estaban muy buenos, pero me chirriaba un poco la textura del tratar, que soy un poco rara oye… A Tiere en cambio le encantó y se comió el suyo y la otra mitad del mío. La pasta de abajo es ” casera”, vamos, que la hacen allí…

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De segundo pedimos raciones enteras de chipirones con habitas baby y hamburguesas de ternera.

Los chipirones estaban muy buenos. Sobre todo las patitas (porque crujían) y las habitas baby (muy tiernas). A los cuerpos de los chipirones les habría dado una vueltecita más para que estuvieran un poco más tostados, pero el general un plato muy bien balanceado. Además tenía unos trocitos de naranja y de pomelo, que le daban un toque diferente. El bocado que tenía chipirón, fruta, habitas y patitas era una pasada.
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Las hamburguesas…. Otra vez un acierto para Tiere, pero no para mi… En la carta ponía hamburguesas de ternera con queso de Miraflores y resulta que era queso de cabra y además de los fuertes, fuertes. Creo que os lo he contado en algún post, que no puedo con los quesos fuertes. Culpa nuestra por no preguntar. Y luego la carne, hecha al punto, por lo que sangraba un montón, tanto que en una de ellas “manchó” hasta el pan. Menos mal que era el plato de Tiere, porque solo fui capaz de comerme un sólo bocado y eso que los segundos también eran para compartir. También es cierto que si hubiera sido sólo para mi habría preguntado por el queso y dicho que quería la carne muy hecha.
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Y ahora el postre…. Busqué en la carta tarta de queso, pero no había!!! Ohhh!!!! Drama!!!
Así que volví a leerla un par de veces a ver si algo me llamaba la atención y hubo un par de cosas… Uno de los postres tenía helado de aceite de oliva otro queso mascarpone.
Como no lo teníamos muy claro preguntamos al camarero y al final nos decantamos por Frangipan y Crujiente de Tomate.

El Frangipan es una especie de Tarta de Santiago que se deshace en la boca, acompañado con natillas de naranja y un helado que no me sabía a nada conocido pero que le daba un toque diferente al conjunto.
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Y el crujiente…. Madre mía… No tengo palabras… Es uno de los mejores postres que he probado jamás. De verdad, me habría pedido otro… A ver, que os explico… El crujiente es como el de los nachos, pero hecho con azúcar, así que tiene un toque dulce. Encima de la base una capa generosa de queso mascarpone y bien de mermelada de tomate. La mejor mermelada de tomate del mundo, una pasada. Las frambuesas tenían muchísimo sabor y le daba el toque ácido al conjunto. Cada ingrediente por separado hace que el conjunto sea espectacular.
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Echamos cuentas del total y nos salían como 85€ o algo así. Era una noche especial e íbamos preparados para gastarnos unos 100€, pero cuando nos trajeron la factura nos dimos cuenta de que al haber reservado con “El Tenedor” teníamos un 40% de descuento en la carta (y no nos acordábamos). Así que la cena nos salió por 52,80€, mucho mejor, por supuesto.

Cuando pagamos la cuenta, el camarero nos preguntó que si era la primera vez que ibamos al restaurante. Le dijimos que si y nos preguntó que si queríamos ver la terraza. Así que cogimos las cosas y nos llevó a ver la fantástica terraza que tiene el restaurante. A pesar de ser enero y no llevar abrigo había una temperatura agradable. Era preciosa, iluminada tenuemente y llena de vegetación. Seguramente en plena temporada sea una pasada, pero verla así, en invierno, vacía… Fue un broche estupendo para una noche estupenda. Seguramente volveremos.

“Podría ser otro día, podría ser otro lugar, pero no podría ser otra persona”.

Mercado de San Ildefonso y La Croqueterie

No hay nada como pasar una tarde con La Rubia, pero de tanto andurrear por el centro nos dieron ganitas de cervezas y tapitas.
Como estábamos por el centro nos paramos en el Mercado de San Ildefonso.


Tarde de lluvia, así que no pudimos disfrutar de sus fantásticas terrazas. Aunque sólo he estado en ellas en veranito, así que no se si tienen lámparas de calor. Pero en verano tienen vaporizadores de agua que son geniales y dan fresquito.
Bueno, volviendo al lío… No es un mercado al uso, sino un punto de encuentro, un sitio para verse después del trabajo, para hacer una parada en un largo día de compras…
Tiene pequeños puestos especializados en diferentes alimentos y unas barras donde pedir la bebida. También tiene un montón de mesas altas y sillas de madera y barras en los ventanales. Si, hay unos ventanales maravillosos desde los que se ve la calle.
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En esta visita nosotras nos decantamos por “La Croqueterie”. Una croqueta cuesta 1,50€ y una ración de 6 croquetas que puedes combinar, 8€.

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No se si lo apreciáis en la foto, pero la bandejita de las croquetas tiene letras, que son la inicial del ingrediente principal de las croquetas. Nosotras cogimos 2 de langostinos, 2 de pollo y 2 de boletus. A La Rubia le chiflan las croquetas y se las comió encantada. Pero yo tengo un pequeño problema con ellas… Resulta que el sabor a bechamel como que no es mi favorito y sólo me gustan las croquetas de mi abuela (que falleció ya hace muchos años), las de mi suegra (que se parecen mucho a las que hacia mi abuela) y las de setas del Mercadona. Así que las probé las tres pero sólo me gustaron como para repetir las de boletus.

Ñam Ñam Ñam.

Noche en el Mythos

Uno de los mejores sitios donde he ido a cenar en el centro es este restaurante griego que podemos encontrar detrás de la Plaza de Tribunal.

El personal es de lo más agradable y si les das un poco de juego te puedes hasta echar unas risas con los camareros.
La abuela de la que parece la dueña era griega y tienen recetas en las que no te cuentan todos los detalles porque son secretos familiares.
Es muy importante ir con hambre a este restaurante y si sois de los que tenéis estómago de postre no lo llenéis mucho con lo salado porque los postres son espectaculares.
Casi siempre que voy con amigas o con Tiere pedimos lo mismo de entrantes y luego vamos innovando con los segundos.
Otra cosa muy importante antes de empezar con lo que hemos cenado en nuestra ultima visita, el pan de pita frío no está tan bueno como calentito. No pidáis uno por cabeza. Pedid un número igual a la mitad de los comensales y compartirlo, aunque sea un engorro tener que pedir pan constantemente, lo disfrutaréis mucho más.
Para beber una cerveza Mythos o si eres amante del vino pide la carta, algunos te sorprenderán.
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De entrantes, para compartir, pedimos “TSATSIKI” y “FETA AL HORNO”. Lo primero es una especie de crema de yogur con ajo y pepino y un chorrito de aceite de oliva. Se come con el pan de pita calentito. A los que no os gusta mucho ni el ajo ni el pepino no tenéis que preocuparos, a La Rubia no le gusta nada el pepino y en la última visita hasta hizo barquitos en el plato…
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Lo siento, pero teníamos tanta hambre que no me dio tiempo a hacer la foto al plato antes de empezar a comer… Jajaja…
El feta al horno son tres placas de queso feta con rodajas de tomate y picadillo de verduras entre medias. Estoy salivando nada más que por recordarlo…. Tan bueno está que esta es la única foto que hay de ese plato.
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Otro de los entrantes calientes que me encanta, pero que ésta vez no pedimos, son las berenjenas al horno envueltas en bacon. Te lo sirven con medias rodajitas de naranja dividiendo cada rollito, pero no es sólo decoración. Con cada bocado del rollito de berenjena y bacon pon también un trocito de naranja. Tendrás contraste de texturas y de sabores. Te va a encantar.
De segundo, ésta vez también para compartir, pedimos “MOYSAKA” y “EXOJIKO”. La moysaka es la lasaña sin pasta. He de decir que está vez estaba un poco reticente porque este plato lleva besamel y no me gusta, pero estaba buenísima.
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El exojiko es una mezcla de ingredientes riquísimos, entre los que podemos encontrar ternera, champiñones, patatas,…, envueltos en pasta filo. Tiene una textura impresionante.
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Os recomiendo también el pollo con pasta griega. Es un plato abundante de pasta y pollo en daditos con una salsa que tiene un toque de coco irresistible. Está vez no lo comimos, así que no hay foto…

Y ahora el postre…. Todos tienen una pinta buenísima, pero nosotras siempre nos decantamos por el yogur griego con miel y nueces y ,además, está vez probamos también los baclavas.
Para los que no hayáis probado el yogur griego de verdad, quitaros de la cabeza el que comercializan las grandes marcas de lácteos. Tiene una textura mucho más densa que cualquier yogur, pero aún así es suave. A pesar de ser ácido, la miel y las nueces le dan un toque que le hace irresistible.
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Los baclava también son bastante populares, yo los había probado en las teterías y en los kebab. Pero los de este restaurante son impresionantes. No los había comido igual de buenos en ningún sitio.
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Y lo más importante, el precio. Las dos últimas veces que he ido hemos pagado unos 22€ por comensal con propina incluida. Si pedís vino sube la suma.
No os perdáis ir a este restaurante a cenar o comer porque saldréis encantados.

 

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