Cumpleamis’16

Tengo la suerte (o no) que las tres Amis cumplen los años en Octubre y normalmente nos hacemos regalitos cumpleañeros. Ya sabéis, por aquello de que el cumpleaños es el único día en el año que es solamente tuyo. Aunque en este caso no es del todo así, porque La Rubia y Tátaba comparten día y año y, si me apuras, hospital, paritorio, matrona, enfermeras, planta y habitación. De ahí que luzcan con tanto orgullo que son “gemels”.

Bromas aparte, para mi los cumpleaños siempre me han parecido muy importantes. A pesar de siempre haber odiado que me tiraran una y otra vez de las orejas en mi tierna infancia (se me ponían rojas como tomates) y aún rozando la treintena no se que hacer mientras me cantan el Cumpleaños Feliz y soplo las velas.

Los primeros años acordaba con cada dos los regalos de la otra y a verdad es que era un lío. Un año decidí que era mucho más sencillo pedirles el dinerito y encargarme yo de todo. Y desde entonces así lo hago…

Este año no me he podido resistir a hacerles sus propios avatares de Playmobil, para que cuando quedemos las cuatro podamos hacer fotos chulas. Volvimos a Hola Caracola (ya os hablé de la tienda en este post) a por todo lo que necesitábamos. Para que los avatares fueran exactos tendríamos que hablar con Playmobil porque necesitamos melenas morenas rizadas largas y no las fabrican o, al menos, yo no las he encontrado en ningún sitio..

También ha caído un colgante (que  finalmente ha sido convertido en pulsera) en forma de dopamina. Elegí este neurotransmisor porque, así, resumiendo y a grandes rasgos, es el encargado de la felicidad.

Por último iba a hacer unos vales, pero trasteando por internet encontré este post de Mia Mandarina, era exactamente lo que estaba en mi cabeza así que no me lo pensé dos veces y me lancé a descargarlo, imprimirlo y personalizarlo en sus “términos y condiciones”.

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No tenía bolsitas de regalo para meterlo todo, pero sí un montón de rollos de papel de regalo por casa, así que me lié la manta a la cabeza y le pregunté al Señor Google como se hace. También les puse las iniciales de los nombres con sellos y un poco de cinta azul. Todo muy DIY… Y así quedaron los regalitos…

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No hay nada tan guay como hacer regalos y ver la cara de ilusión de la gente cuando los abren… Tengo 365 días para pensar regalos guays para el año que viene…

Ah! La tarde acabó entre cafés, risas, refrescos, anécdotas… Como siempre… Tenía tantas ganas de verlas… Los putos planetas deberían alinearse más a menudo…

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The Revolution Box (ojo, un poco de spoiler)

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No se muy bien como llegué a encontrar esta página. Creo que estaba trasteando en Facebook con mi cuenta personal y de repente apareció en algún artículo y me puse a buscar por la red a ver que encontraba. Y encontré su página.
¿Que os puedo contar de ellas? Pues que son dos chicas que se han licenciado en plena crisis y no han visto otra solución laboral que poner en marcha su propio negocio. Hablan de que su máxima es “Revoluciónate y el mundo se revolucionará contigo”.
Y tienen unas cuantas revolution box. Para cumples, para novias (próximamente), para amigas, la detox (iniciación) y el pack de 3 cajas para 6 meses de revolución.

Cada dos meses sacarán una caja nueva con ejercicios para revolucionarse, los materiales necesarios, ejercicios para revolucionar a otras personas y sorpresas.

Me gustó todo tanto que me he suscrito a su newsletter y con el mail confirmación de la suscripción te mandan un regalo especial.

Y además, pedí una caja iniciación para regalarle a Cucuruchito por Reyes.

Ya he recibido la caja, en casa de padres, todo asustados ellos porque no les había avisado de que iba a llegar el paquete. Jolines, ya sólo por fuera mola!

No iba a abrirla, pero me moría de la curiosidad…
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Había una nota y un regalito extra…

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Ésta es la caja…
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Aunque no es para mi, le quise echar un vistazo a ver si la realidad estaba acorde con las expectativas y las ha superado con creces.
Espero que a Cucuruchito también le guste lo que le han traído los Reyes Magos. Cuando la tenga en sus manos y pruebe todas las cosas revolucionarias que lleva la caja os cuento.

Tarde-noche de amis

Para poder quedar con las amis se tienen que alinear los astros. Y pasa, si le ponemos muchas ganas y sacrificamos algunas horas de sueño, como una vez al mes.
Últimamente quedamos en el centro.
Como siempre, teníamos muchas cosas que contarnos, así que se ha pasado volando.
Las primeras cervezas se nos han ido en un sitio baratísimo de la Calle Montera que se llama “Mercado Provenzal”.

El sitio es algo pequeño, con mesas y sillas altas de madera, pero abajo tienen mesas normales, que las hemos descubierto al bajar al baño y nos hemos quedado.
Cuatro cervezas enormes, dos minipizzas y dos tapas por 13,20.
El sitio no vale para cenar, al menos con lo que nosotras pedimos. En la carta también hay bocadillos, hamburguesas, sándwiches, montados y cócteles, pero no los hemos probado. Quizás si hay próxima visita.
Te dan la bebida y si comes algo te dan aparato redondo que luce cuando esta listo y vas a por ello (como en TGB).
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Lo malo del sitio: el baño. Y nosotras lo usamos bastante porque La Rubia es de vejiga pequeña….jajaja… Baño pequeño, algo sucio (y olía mal) y sólo hay uno, así que se hacen filas interminables.

Llegó el momento de los regalitos de Reyes.

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La verdad es que es improvisado pero siempre cae algo. Entre regalos y regalos siempre algo nos recuerda a alguna de nosotras y compramos cuatro, siempre cuatro.
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Pulseras de la amistad “Cosquillas a las nubes grises”.
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Una taza personalizada para cada una.

Un set de arqueología para desenterrar los huesos de un dinosaurio.

Y los tarros de poesía de Lemotbulle que ya os conté aquí que compré con la Rubia en Hosten.

Nos movimos para cenar, al principio no teníamos muy claro donde ir, pero nos acordamos que a la vuelta de la esquina estaba “La Gloria de Montera”.

Este restaurante pertenece al Grupo Andilana. He intentado trastear un poco por internet pero no he podido descubrir mucho. Solamente que pertenece a una familia catalana que se dedicaba al corcho pero tuvieron que reinventarse. Tienen un montón de restaurantes en Barcelona, Girona, Palamós y Madrid y también algunos hoteles (pero menos).
Ahora mismo hay seis restaurantes en Madrid y personal es íntegramente de origen filipino (al menos todo el que yo he visto). Rápidos, amables, discretos…

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Ahí están Tábata y Sarabi mirando la carta.

Ninguna teníamos muy claro que pedir, así que al final nos decidimos por elegir varios platos y compartirlos.

Patatas bravas con “chispitas” de chistorra. Estaban muy buenas, sobre todo porque los trocitos de chistorra estaban crujientes, pero no veas lo que picaba la salsa brava. Tuvimos que tirar de pan para calmar el picor.

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Pulpitos encebollados con patatas y ali-oli. Son un clásico. Los tienen en casi todos los restaurantes de la cadena y a cada cual mejor.

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Crujiente de ternera al oporto y arroz cantonés. Este plato no me gustó mucho, pero por ejemplo fue el favorito de Sarabi. Pensamos que el arroz cantonés iba a ser como el del chino, pero nada. La pasta filo crujía, pero no me gustó nada el relleno de carne.

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Macarroncitos gratinados a la boloñesa. El plato más sencillo pero el que más me gustó. El queso de por encima crujía, la carne estaba en su punto y no tenía demasiado tomate.

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Y el postre…. Ya sabéis que no lo perdono…

Pero en este caso fue súper-compartido, que sólo pedimos dos postres para las cuatro: flan de queso con coulis de frambuesa (su versión suave de la tarta de queso con salsa de frambuesa) y locura de caoba y marfil (profiteroles rellenos de nata, bizcocho de chocolate y una especie de crema-mouse de chocolate cubierto con salsa de chocolate blanco y negro).
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Bueno, pues todos estos manjares, el pan y la bebida por 60,80€.

Lo que no tiene precio, de verdad, es poder pasar el tiempo con las amis. Tres mujeres como tres castillos que me hacen muy feliz.

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